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26/04/2022

Defensa – 7 canciones antes de que nos corten la luz

El segundo disco del dúo argentino es un verdadero triunfo musical que logra unificar el frenesí de la noche con la reflexión contemplativa de la madrugada. Un delicioso trabajo conceptual de uno de los laboratorios más creativos de la nueva generación nacional.

Considerando el frenesí algorítmico en el que nos encontramos sumidos, cuatro años de espera para un disco es muchísimo tiempo. Aunque suene atemporal, eso de sostener un proyecto en base a singles solamente funciona con nombres que hace tiempo están consagrados o aprovechando la tendencia musical de turno. Por lo general, un artista emergente –si es que no se separa o se escinde en otros proyectos–, suele sacar nuevos EPs y LPs con la frecuencia necesaria como para permanecer dentro del rango visual de los medios (masivos y no tanto) y para poder tocar en vivo todas las semanas para las más variadas audiencias.

Pero también existen proyectos que pueden sostenerse sin la necesidad de lanzar nuevos discos de forma constante ni de sacar nuevas canciones solo por el mero hecho de hacerlo. Tal es el caso de Defensa, dúo conformado por Furio y Garoto 3000 que tiene como principal virtud el poder escaparle con prestancia y elegancia a cualquier tipo de encasillamiento dictado por la industria. Si con su debut titulado Vs (2018) habían logrado conquistar a la crítica y posicionarse como una de las grandes bandas del presente, de la mano de 7 canciones antes de que nos corten la luz (2022) redoblan la apuesta con claras –y muy realísticas– intenciones de conquistar el vasto y amplio futuro.

Visto en su totalidad, 7 canciones… es un recorrido conceptual tan lineal como intenso: del pico de euforia de la noche a la reflexión de madrugada, con varias escalas que resaltan el espíritu experimental de un dueto sin techo. Dibujando texturas cyberpunk, “Die 2Nite” es una muy eficiente cruza entre trap, post pop y Vangelis que se erige como una melodía al mismo tiempo compleja y bailable. El primer golpe del disco representa ese lugar en el que los 80 y los 2000 se unen; ese lugar en el que la oscuridad se hace presente, pero sin avanzar lo suficiente como para teñir el cielo de negro.

Foto: Paz Elduayen

La complementariedad establecida entre el juego más tradicional de la nostálgica y claustrofóbica “Chacarera (Qué?)” y la diversión pop post-2000s bien veraniega y caliente de “Calor” –incluido un hermoso juego rítmico con “Auto rojo” de Vilma Palma e Vampiros–, alcanza para entender que Defensa es un proyecto en la que se condensan muchas corrientes y con la que se puede disfrutar de igual manera sin importar el mood en el que uno se encuentre. No importa si es con la melodía más relajada que proviene de una guitarra criolla o si es de la mano de un beat que cruza el trap con la EDM: de una forma u otra –y de muchas más también–, la felicidad siempre está asegurada.

Mención breve y significativa para “El orden de las cosas” y “Nueva receta”, dos fragmentos experimentales que funcionan como transición cósmica y que proveen un toque atmosférico muy logrado. Continuando con las heterogeneidad sonora, “Fiebre” se plantea como una canción 100% retro que acelera hasta el infinito a puro disfrute y adrenalina. Claro que si se levanta el capó, se podrá visualizar el secreto del éxito: una bomba molotov de techno, house y disco, con toques de synth pop y psicodelia y la sazón melódica de una Clara Cava que brilla. Como Defensa en sí mismos, este es uno de esos temas que tranquilamente puede dialogar con tres épocas: los 70, los 80 y el presente.

Casi como un juego entre el día y la noche, la sensualidad y oscuridad de “Relajo” –por momentos cercana en esencia a las raves de Madchester– encuentra su polo opuesto en una balada electro pop (plagada de texturas entre psicodélicas y electrónicas) como “Rutini & soda (con vos)” y su continuidad “Vicious”. Una cuestión clave que emerge de esta nueva dualidad es el hecho de que Furio y Garoto 3000 pueden encontrar su zona de máximo confort tanto en la complejidad como en la crudeza pura.

Después de tirar la casa por la ventana con un torbellino de trap, pop y rock industrial (“Ojalá”), Defensa sorprende con un cierre en fade que cumple con el doble objetivo de ponerle el moño al concepto de 7 canciones… y de dejar a toda la audiencia con ganas de conocer cuál será el próximo paso. En ese sentido, “Buen día, bendiciones” es un gran finale diferente a lo que casi todos suelen hacer, ya que pone en primer plano a la nostalgia por aquello que alguna vez fue y se anima a combinarla con un dejo de esperanza cuando la mirada se levanta y observa el sol aparecer por la línea del horizonte.

Defensa desafía varias de las máximas de la industria musical moderna y eso está muy bien. Su segundo disco es una prueba fehaciente de ello y redobla la apuesta respecto de su primer trabajo: el gran triunfo es el haber demostrado que –desde lo técnico y conceptual– no es tal la distancia entre la euforia absoluta y la reflexión contemplativa. Habrá que abrazarse con ambas entonces, pues son simplemente dos caras de la misma moneda sonora.

Escuchá 7 canciones antes de que nos corten la luz de Defensa en plataformas de streaming (Spotify, Soundcloud).