Entrevistas
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21/02/2022

Carolina Donati habla sobre colaborar con El Zar y Jazmín Esquivel: “Los feats que hago tienen que ser honestos y no forzados”

Hablamos con la cantautora argentina sobre su segundo disco Arde y cómo el aislamiento inspiró sus canciones de romance e introspección.

“Perdoná si lo rompí, esta vez fue mi intención/ Son las cosas del amor, y nosotros dos heridos que al latir encontramos el calor”, canta desazonada Carolina Donati en “Otra vez”, el primer adelanto del disco que publicó a mediados del año pasado. Conformado por ocho canciones, Arde (2021) desdobla la propuesta de pop de la artista porteña con pinceladas de folk acústico y la suavidad de la bossa nova. El resultado: un repertorio cálido y revelador en donde se aferra a sus sentimientos y experiencias autobiográficas en forma de historias de romance, caídas y redención. A lo largo de media hora de duración, el sucesor de Lo que quedó (2019) revela una sinergia intensa de poesía, pop lo fi y nostalgia.

Editado de forma independiente, el segundo álbum de Donati fue producido por Pablo Giménez de El Zar, Yago Escriva de Ainda, Ignacio Serrano también conocido como Juanito El Cantor y Hernán “Cherno” Rojkin, quienes también colaboraron como músicos. Arde se grabó entre el 2020 y el 2021 en los estudios El Mar, NN y Sale La Luna, y cuenta además con la participación de Jazmín Esquivel en “Culpable” y Facundo Castaño Montoya de El Zar en “Pasaje directo”. A finales de noviembre, la artista tuvo la oportunidad de presentar estas canciones en el escenario de La Tangente junto a una banda conformada por Micaela Cabral, Juan Archoni, Clara Rodríguez, El Feral y Rojkin.

En conversación con Indie Hoy, la cantautora profundizo acerca de todo lo que significa Arde para ella: un refugio en la música para sanar las heridas, apaciguar la incertidumbre y profundizar en lo que viene después.

¿Cómo describirías el concepto del álbum?
Arde es un álbum que pensé en hacer a fines del 2019 cuando salió el primero Lo que quedó y lo habíamos tocado durante todo el año. Estaba muy manija en hacer el segundo. No hubo un concepto a priori, pero sabía que quería continuar con lo que había arrancado a nivel sonoridad y producción. Me gustó mucho ese universo que planteamos con Paul, así que sabía que quería seguir por ese lado, iba a seguir siendo cancionero y continuar en la vertiente del indie incipiente. También quería probar varias cosas diferentes, por ejemplo, en cuanto a la composición quería darle mucha más bola a las letras. Si se hace el ejercicio de comparar ambos discos siento que se nota la diferencia. Me propuse conservar la simpleza, nada muy críptico ni rebuscado, pero sentía que en las letras del primero me había quedado un poco en la superficie de las cosas. Y acá es muy claro de lo que está hablando cada canción, son bastante directas porque quise encontrar una manera de que se entendiera lo que quería contar, y a la vez me interesaba mucho la forma para no perder la poesía. Ese énfasis en la lírica reúne a las ocho canciones.

Trabajaste con varios productores en las canciones del disco. ¿Qué nos podés contar acerca del proceso? ¿Por qué esta decisión de conformar un equipo?
Si bien la mitad del disco la produjo Pablo Giménez, tuve ganas de abrir un poco el juego, trabajar con otros productores y ver qué pasaba con la sonoridad. Trabajé con Yago Escriva, que ya veníamos diciendo de hacer algo juntos hace un montón, así que se dio la oportunidad de colaborar en dos temas. Él también me propuso la idea de sumar a Juanito El Cantor, a quien conocía por haber trabajado con Ainda, así que acepté el consejo y le dimos para adelante. Después con Cherno, guitarrista de mi banda, es más joven en el mundo de la producción y teníamos ganas de producir algo juntos, así salió “Rompimos todo”, que siento que era perfecta para su estilo. Si bien hay mucho del sonido de Lo que quedó, también se expandió en cosas un poquito más clásicas que vuelven a mi amor por The Beatles y a esa sonoridad más lo fi que deseaba conseguir.

La cuarta canción del disco es la que le da nombre su título, ¿qué significa para vos este tema?
Es una canción que con la banda le decimos “la sensual”, porque habla de un encuentro muy fogoso y pasional. Es una balada vintage que produjimos con Yago y la llevamos para ese lado que remite un poco a los cincuenta. A la hora de ponerle título al disco me gustó usar el nombre de esta canción, pero no solo para hacer referencia a esa historia sino que también porque siento que “Arde” me representa a mí como persona. Me identifico como una chispita, me prendo fuego muy fácilmente. Encontré en esa palabra distintos significados, también lo pensé a modo de ritual: quemar algo y que no quede nada. Siento que en las canciones, ya sean de amor o desamor, hay mucho de “donde hubo fuego, cenizas quedan”. Ese término tenía la fuerza necesaria para comunicar todo eso junto.

Fotos: Agustina Trovato

Además de lo que decís, como oyente se deduce otra connotación que tiene que ver con el contexto de creación del disco. “Arde” en un sentido más explicito que refiere a la realidad que nos tocó atravesar como sociedad tras vivir en las llamas de la emergencia sanitaria. ¿Puede ser que haya algo de ese imaginario colectivo que excede lo particular de cada canción?
Me encanta esta interpretación, me parece que está buenísima. De hecho, en relación a esto que decís de la data pandémica, siento que logré capturarla un poco en dos canciones específicamente: “Qué raro es este lugar” y “Pasaje directo”. Ambas son bastante descriptivas de cómo me sentí en distintos momentos de la pandemia, las dos hablan un poco de eso, del encierro y del extrañar. Esos procesos que creo que todos y todas en algún momento de la cuarentena pasamos y siento que las capturé saliendo de la dinámica del amor.

Me imagino que no fue fácil trabajar en el disco cuando estaba prohibido salir de casa, pero me interesa escucharte acerca de lo fructífero que te pudo o no resultar el cataclismo a nivel compositivo.
Totalmente. Yo arranqué a preproducir el disco con Paul en febrero de 2020, no tenía todo el disco compuesto, pero para ese momento habían cuatro canciones. Mi idea era seguir componiendo a medida que íbamos avanzando. Empezamos a trabajar y al toque arrancó la pandemia, tuvimos una pausa los primeros dos meses en donde no sabíamos qué iba a pasar. En ese momento de encierro empecé a escribir un montón y salieron muchas canciones nuevas. Y lo que pasó al final es que algunas de los temas que yo inicialmente había pensado que iban a entrar quedaron afuera y entraron varias de las que compuse en ese período de cuarentena. Muy prolífero por suerte. Menos “Culpable” y “Otra vez”, el resto fueron todas producto de la cuarentena. Así que fue muy interesante cómo la introspección, el encierro y tanta soledad dieron lugar para ponerse a escribir sobre distintos temas, de repente conectar con cosas que me pasaron o que incluso me estaban pasando a nivel vínculos. Aproveché mucho ese tiempo. Al estar tan encerrados, uno se pone a pensar más en todo, por eso “Qué raro es este lugar”. Pensábamos que el mundo era de una manera, y de repente de un día para el otro pasa algo que cambia todo. Muy bizarro, parecía una película. Me puse a pensar en eso, en la condición humana de un montón de cosas que en el día a día no analizamos. Fue muy inspirador en cierto sentido.

Además de congeniar con Pablo Giménez como productor, también hubo una participación de El Zar en el tercer adelanto del disco. ¿Cómo surgió la idea de sumar al dúo en “Pasaje directo”?
Ni bien la terminé de escribir sentí que iba con la onda de la banda. Primero fui fan de ellos y después surgió la amistad con Paul. Así que luego de ofrecerle que se haga cargo de la producción, le dije que le quedaría muy bien a El Zar. Y se re coparon, yo feliz de la vida, porque es muy lindo hacer algo con una banda de la que sos fan. Paul grabó todas las guitarras también y Facu metió su voz. De hecho, la parte que él canta la escribí después de que aceptara grabar, la hice pensando que la iba a cantar él. Le di varias vueltas para que la letra se adaptara y tuviera sentido su participación.

¿Sucedió lo mismo con la participación de Jazmín Esquivel en “Culpable”?
Con ella fue todo lo contrario, porque “Culpable” es uno de los temas más viejos del disco pero es el último que produjimos. Fue el cierre definitivo del álbum. Tenía ganas de hacer una colaboración más, pero a mí lo que me pasa con los feats es que necesito que cumplan dos funciones. Primero que sean honestos, entiendo que hoy en día en la industria hay una búsqueda de la estrategia detrás de las colaboraciones, yo trato de proponerle participar a algún artista que realmente me guste y que su música concuerde con la mía. Y por el otro lado, siento que es muy importante que tenga sentido esa invitación y que no sea algo forzado. Que la persona sea la indicada para impulsar hacia algo superior. Al momento de estar haciéndola sentí que tenía una onda bastante trashera y rockera, justo estaba muy fanatizada con todo lo que venía sacando Jaz, y a pesar de solo conocernos virtualmente, la invité y se copó de una. Empezamos a hablar a partir de que yo subí un cóver de ella, luego se vino a grabar y arrancamos la amistad que tenemos hoy. Es más, la idea del video la pensamos juntas. Así que, al igual que El Zar, fue un flash hacer algo con Jaz que soy muy fan de su música y le trajo una onda al tema que me encanta.

¿Qué planes tenés para el 2022?
Este año volvemos con la banda completa con mas fechas, y mientras tanto voy a estar girando por distintos lugares: provincia de Buenos Aires, Río Colorado, Bariloche, Chascomús, y más, haciendo algunas fechas más intimas, tanto en formato solista como a dúo.

En relación al show de presentación en La Tangente, ¿cómo lo viviste arriba del escenario después de todos los obstáculos y pertinencias que mencionaste?
Creo que fue el día más lluvioso de todo el año, pero para nuestra sorpresa se acercaron muchas personas esa noche de domingo. Ni toda ese agua pudo apagar el fuego. Tenía tanta ansiedad que ni siquiera podía sentir nervios. El disco se gestó en tiempos de aislamiento, y poder salir con la banda completa para hacer el mejor show que dimos hasta el momento era todo en lo que podía pensar este último tiempo. Salí con muchísima energía al escenario a darlo todo, y así fue, mejor de lo que imaginaba. Estuve muy conmovida durante todo el show, a punto de lagrimear en varios momentos. No era un concierto cualquiera, era un final o un comienzo de todo el proceso muy importante que implica sacar disco nuevo, y la situación me movilizaba muchísimo. Dije poco porque me faltaban las palabras, pero me sentía muy agradecida y conecté con la música que estábamos tocando como nunca antes. Los momentos mas épicos fueron cuando hicimos “Qué raro es este lugar” ya que repetimos el final mil veces a modo de catarsis colectiva. Cuando llegó el final beatlero de “Lo que viene después”, la última de la lista, se subieron Jaz, Yago y Lachi a cantarlo también. No faltó nada, fue una fiesta.

Escuchá Arde de Carolina Donati en plataformas de streaming (Bandcamp, Spotify, Apple Music).