Después de despedirse de su banda de culto Jaime Sin Tierra, Nicolás Kramer decidió darle vida a El Robot Bajo el Agua, proyecto que se convirtió desde el 2003, en el lugar ideal para seguir mostrando sus composiciones con altas dosis de sensibilidad poética. «Los primeros discos del Robot los pienso con una sensación de continuidad a Jaime: la misma persona escribiendo canciones desde otro lado, con otro nombre. Los temas que forman parte de esos primeros dos discos que salieron al mismo tiempo, ya habían tomado forma y estaban prácticamente listos mientras se bajaba el telón de Jaime. Activar al Robot funcionó casi como una excusa para seguir grabando y editando discos», cuenta Kramer.

Hoy, El Robot Bajo el Agua nos viene a dejar sobre la superficie un nuevo trabajo titulado El lado velado, 10 canciones cargadas de esa emotividad que solo Kramer sabe amalgamar.

«En El lado velado no hubo una búsqueda puntual, pero sí un viaje que se fue desplegando al irlo recorriendo. Las canciones parten siempre de ideas muy sencillas y el lugar al que terminan yendo es como si ellas mismas lo fueran pidiendo. «Verte como estás» es un claro ejemplo de eso, toda una metamorfosis desde su idea original hasta el resultado final.»

En su nuevo disco, El Robot se aceitó y ajustó alguna que otra tuerca, y si bien en el fondo arrastra esas viejas mañas y vicios que ya se le conocen desde el primer disco, esta vez se combinaron letras introspectivas con un sonido más pop, diáfano y depurado. «Este es un disco muy personal y alude de alguna forma a lo que en distintas tradiciones espirituales se conoce como «la noche oscura del alma», una fase de crisis profunda que habilita la posibilidad de encontrar nuevos sentidos y significados para quien la atraviesa. Las canciones de este disco surgen desde un cambio de piel. Jung lo llamaba ‘el atravesamiento de la sombra’, una etapa desafiante, sin mapa, llena de peligros, hallazgos y oportunidades», cuenta Kramer.

Visto desde lejos, este cambio de piel vino acompañada por una nueva mutación de ideas, pensamientos y sobre todo sentimientos. «Hasta ahora todos los temas de los discos del Robot estaban en el mismo beat, sin silencios. Casi una declaración de principios llevada al extremo y sostenida hasta las últimas consecuencias. En El lado velado algo de esa continuidad se interrumpe o más bien le da paso a otra propuesta, otra etapa del proyecto que incluye nuevos ritmos y nuevos sonidos, sostenidos por la misma búsqueda y el mismo anhelo.»

La producción de este nuevo trabajo estuvo a cargo de Norman Mac Loughlin (ex Jackson Souvenirs y también productor de A dolores que percibió la grandeza, 2010) a quien Kramer parece conocer muy bien. «El sonido es responsabilidad de Loughlin y mérito de él, que supo interpretar las ideas que yo aportaba en forma de maquetas. Hizo un trabajo bellísimo. Nos sentimos cómodos buceando juntos en cada una de las canciones, cada uno aportando su energía y sus mejores cualidades, pienso que hacemos un buen equipo», dice Kramer.

Kierkegaard decía que la vida solo puede ser comprendida hacia atrás, pero únicamente puede ser vivida hacia delante, y esta frase-pensamiento Nicolás Kramer la entendió a la perfección cuando le dio vida a su robot: miró para atrás y rescató esa nostalgia que Jaime Sin Tierra tenía en sus canciones, y después frenó, miró hacia delante y creó un disco como El lado velado.

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Foto principal: Carlos Gil.