Solo un diseñador que se precie se extasiaría al ver el trabajo hecho recién impreso. Cuando se pasa del Illustrator a la vida real, la magia se hace verdad y las ideas se unifican en una obra capaz de reflejarse.

George Manta es un artista visual y musical que en verdad, es mejor no encasillar, aunque sus mejores trabajos los hizo como diseñador e ilustrador haciendo pósters para fechas para bandas como The Dandy Warhols, Mac DeMarco, Foals, Ratatat, nacionales como Morbo y Mambo y Nairobi, fiestas como la Undertones y festivales como Music Wins y Lollapalooza. Su estética es personal. Vos sabés que estás viendo un trabajo de él cuando lo ves. Manta encontró un método para trabajar y poder lidiar los combates cotidianos con la ardua tarea de crear y cumplir con los deadlines. Es oriundo de Mar del Plata, en donde vive con su familia.

Estuvimos en Playa Serena, uno de los balnearios de la Costa Atlántica. El clima era ideal y la gente, no mucha en realidad, disfrutaba de las olas, la arena y el Sol. Serena, además, es un punto clave para surfistas. Muchas familias, poca juventud, un bullicio ameno que se mezcla con la ira benevolente del mar, que ese día amaneció un poco más crispado que otros días. En ese hábitat, George Manta imagina sus creaciones.

Tuvimos una entrevista sincera, con mucha nostalgia y el relato de un camino autodidacta más parecido al de un shaolin que el de un dibujante. Que él haya recorrido estos senderos de la cultura independiente, son la clave para que las nuevas generaciones puedan aprender un poco de cómo son las cosas. Poder sentir que el peso es un poco menor ya que gracias a héroes como Manta, han permitido arar el camino desechando lo poco útil y lo falso. En sus palabras hay mucha información clave para entender la situación de muchos quienes se ponen el diseño en el hombro.

¿Hace cuánto que vivís en Mar del Plata? ¿Viajás seguido a Capital?
Vivo acá en Mar del Plata desde chiquito. Muchas veces por cuestiones laborales nos planteamos ir a Buenos Aires, tanto por el diseño tanto como con la música. Uno se plantea la posibilidad de irse para allá, para estar más en contacto con todo lo que pasa. Por suerte, logramos encontrarle la vuelta. Por internet puedo comunicarme con todo el mundo. Encontré un sistema que me funciona bien y nunca tuve quejas de nadie. Puedo laburar desde acá tranquilo. Puedo disfrutar de la ciudad y cuando tengo que ir para Buenos Aires, que voy seguido, puedo hacer todas las movidas necesarias. Como toda ciudad, refiriéndome a Mardel, tiene sus cosas buenas, sus cosas malas, al igual que Buenos Aires. También encontramos ese equilibrio de estar viviendo en una ciudad más tranquila, con otra onda. Eso está bueno. En Buenos Aires cuando vamos hacemos mini tours intensos haciendo todo lo que podemos en el poco tiempo que tenemos.

¿Hace cuánto estás metido en el dibujo? ¿Qué fue lo que te llevó a querer trabajar de eso? ¿Cómo te relacionaste con los lugares de aprendizaje?
Dibujar, dibujo desde chiquito. A la hora de tener que decidir una carrera al terminar la secundaria traté de buscar una carrera que más me podía gustar, que más se acercaba a lo que me gustaba. Comencé con diseño industrial y duré un mes. Todo el ámbito del mundo universitario no era lo mío. Lo viví y no me gustó. De ahí fui a la Escuela de Artes Visuales de Mar del Plata donde estudié unos años. Ahí sentía que no estaba avanzando, que había perdido el entusiasmo y necesitaba aprender un montón de cosas que nadie me las enseñaba. Tenía un montón de ideas y proyectos que me empezaban a surgir. Mi cabeza iba mucho más rápido de lo que pasaba en la realidad. Empecé a encontrar mi sistema propio de aprendizaje. No estoy en contra de la educación formal o académica, pero estoy muy a favor de la autoeducación. Hoy en día es una manera de que puede funcionar. A mí me funcionó como a mucha gente también. Con los años me di cuenta que el título universitario no me garantizaba nada y más que un título, con mi esfuerzo, mi dedicación y las ganas llegué a un montón de lugares a los que quería llegar. También he llegado a lugares que nunca habría imaginado estar. Todavía estamos en carrera y queda mucho por aprender y muchos lugares para conocer.

¿Cómo llegaste a realizar trabajos para fechas internacionales? ¿Cómo logran enterarse de tus trabajos? Además de la masividad de la internet, ¿hay otros factores que entran en juego?
Es como una onda expansiva. Comenzás primero para amigos, luego te empieza a ver otra gente. Luego te piden otras cosas para otras movidas de tu ciudad, luego de otras ciudades. Y otros te empiezan a ver. Llega luego un momento que alguien de afuera te ve y más ahora con internet. Luego aparece el contacto con agencias y empiezan a ver tus laburos. Luego aparecen otras agencias a las que les gustan tu estética. Me enfoqué más en lo que tiene que ver con la música. Me focalicé en ese tipo de laburos: shows y recitales. Toda la energía la metí ahí.

¿Cómo llegaste a pensar en ser autodidacta?
No planeé autoeducarme. Fue por una necesidad personal de buscar cosas nuevas y eso también hace funcionar al motor de la creatividad. Lo más valioso que tiene un artista es su creatividad. Si esa creatividad es real y no estás intentando copiar algo, esa creatividad es la que más vale. Es es la manera que tiene el artista para destacarse. Por ejemplo, cuando quise aprender a tocar la guitarra, sabía que no me iba a gustar ir a un curso. Empecé a inventar acordes cuando tocaba. Me daba cuenta cuáles sonaban bien y cuáles no e iba modificando lo que sabía. Mis amigos también me enseñaban. Así es con todo. A mí nadie me enseñó a usar el Illustrator, que es el programa que más uso. No fui a un instituto ni a una carrera para aprender el Illustrator, pero tardé la misma cantidad de años en aprender a usarlo como si hubiera asistido a cualquier sitio educativo que la enseñase. Cuando quiero aprender algo, le pongo todo y le dedico todo el tiempo que tengo. Mientras vas aprendiendo cosas, vas trabajando con amigos que hacen cosas parecidas u otros artistas con intenciones parecidas. Sentís satisfacción cuando aprendés de gente que admirás. Los trucos que te pueden pasar no se aprenden en ningún lugar.

¿Tuviste algún trabajo que haya sido diferente al resto? ¿Alguno peculiar que te haya gustado?
Uno de los trabajos que fue diferente de lo común y me gustó mucho hacerlo fue para Lollapalooza Brasil hace dos años. Fue un trabajo para Axe. Me pidieron hacer un póster gigante. Estuvimos varios meses planeando. Teníamos que hacer una acción dentro del festival. Empezamos planeando cosas muy chicas. En cierto momento nos dijeron que no nos preocupemos por el presupuesto. Si la idea estaba buena no habría ningún límite en ese aspecto. Hicimos un póster 3D. Dibujé un póster con muchas de las bandas que tocaban con sus respectivas tipografías. Eso se pasó a 3D. Entonces las tipografías se hicieron en madera y en volumen. El póster midió 15 metros por 8 metros de ancho. Estaba en el piso armado. Uno se tiraba arriba de esas letras y había una grúa con una cámara que te saca fotos. Fue muy curioso ver lo que vos pensaste realizado en ese tipo de tamaño gigante. Fue muy loco.

¿Tuviste algún trabajo qué te complicó más de la cuenta?
Los proyectos no son los complicados, las personas lo son. Sobre todo cuando no tienen muy en claro lo que quieren. A veces las ideas que te plantean para hacer no son buenas. Cuando veo que no vamos por buen camino, prefiero desligarme desde un principio y no perder el tiempo ni el mío ni hacerles perder el tiempo a ellos. No hay uno en particular que recuerde que haya sido terrible, pero sí me acuerdo de esas situaciones, de estar luchando contra una pared (risas). O la típica de plantear la idea de uno y que prefieran hacer otra cosa, trabajar en lo que se te pide y terminar volviendo a trabajar con la idea que les diste porque terminó resultando mejor. Luego te dicen: “Tenés razon, tenés razón”.

¿Por qué hacer ilustraciones referidas a la música? ¿Ilustrás en otras áreas? ¿Hiciste audiovisuales?
Desde niño que me gusta la música y me pasaba horas escuchando. De cada canción que escuchaba, me iba imaginando toda una estética sobre la banda. No sé si podríamos decir que me imaginaba pósters… En ese momento, en que estaba arrancando MTV, no había tantos videos de música y todo eso. Uno podía pasar un largo tiempo en que llegaba a verle la cara a las bandas que escuchabas. Toda mi carrera como diseñador, como ilustrador, como artista en general, fue a la par de mi carrera como músico. Hoy en día sigo sacando fotos, mucho tiempo hice visuales, también animación. Hago tatuajes también. He vuelto a tatuar. Soy muy obsesivo y me gusta hacer las cosas bien. Eso me demanda mucho tiempo. Cuando estoy abocado a los pósters y estoy en una serie de mucho trabajo, me dedico sólo a eso. Cuando necesito cambiar un poco el rumbo y empezar hacer cosas nuevas, me enfoco para otro lado y le meto toda la energía a otra cosa. Soy bastante multifacético. No me conformo con un solo título de ilustrador o diseñador.

¿Dónde soles ir en Mar del Plata para desconectarte? ¿A qué lugar te gusta ir para inspirarte?
La playa y el mar son las mejores inspiraciones y la mejor desconexión de todo. Supera a cualquier otro lugar. Mecha, que es mi novia y la madre de mi hijo, estamos ahí en La Serena. Nuestra casa es también nuestra propia cueva. Escuchamos música planeando y craneando todo lo que hacemos. Es un buen lugar.

Podés ver todos sus trabajos en su Facebook.

Foto: Lara Bovisio Ejarque, de Lumbre Producciones.