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06/04/2021

Gus Dapperton convierte la ansiedad de su generación en irresistibles canciones pop

El camaleónico artista neoyorkino continúa presentando su disco Orca: diez canciones a pura catarsis nacidas en el aislamiento social.

Foto: Facebook de Gus Dapperton

El nombre Brendan Patrick Rice puede que no nos suene, pero no sucede lo mismo con Gus Dapperton. Desde su aparición en el 2016, este cantautor, productor y modelo estadounidense ha sabido cautivar al público con sus melodías relucientes, sus shows enérgicos y sus cambios de look.

Nacido en Warwick, Nueva York sus primeros singles “Moodna, Once With Grace” y “Ditch” cuentan con millones de reproducciones en las distintas plataformas digitales y le abrieron camino para dar el paso definitivo de su ascenso: Yellow and Such (2017), un EP de cuatro canciones que reveló espléndidamente la particularidad de su autoría con la ovación colectiva de una pieza como “I’m Just Snacking”. A este éxito inmediato le siguió “Prune, You Talk Funny”, su tema más escuchado en Spotify hasta el día de hoy y la consolidación de su popularidad.  

Con su estilo normcore, una actitud carismática y su modo de incentivar el baile, Gus Dapperton consiguió relevancia internacional de una manera llamativa. En 2016 estaba componiendo en soledad desde su habitación y dos años después ya estaba presentándose en Argentina con muchísimos seguidores gritando su nombre en el Personal Fest. Si bien aborrece cualquier tipo de etiquetas, su impronta sonora coquetea con una amplia gama de géneros que van del dream pop al R&B, con una pincelada nostálgica influenciada por el rock de la década de los 60 y la new wave de los 80. Teniendo el lo fi como estandarte, su música atraviesa diversos paisajes sonoros con un anclaje en el ambient para tonificar la sensación onírica que sumerge al oyente en un paraíso tornasolado, mientras canta acerca de la contingencia bipolar que significa estar enamorado. Su segundo EP You Think You’re a Comic! (2018) es una oda sentimental al resplandor de la juventud.

Ya asentado como un fenómeno estético, tanto en lo musical como en lo visual, en abril de 2019 estrenó su primer trabajo discográfico: Where Polly People Go to Read. Un conjunto de diez tracks que despliega toda la sensualidad y la calidez de su propuesta a través de guitarras poperas, sintetizadores brillantes y las emociones a flor de piel. Dapperton hace hincapié en el ensamble de contrastes como estandarte de su modus operandi, disfrutando del carácter ecléctico de sus composiciones, cambiando de tonalidades y colores con una fluidez camaleónica. Desde el synth pop de “Fill Me Up Anthem” hasta el rap de “World Class Cinema”, Where Polly People Go to Read evidencia la facultad del artista norteamericano para apropiarse de una infinidad de elementos genéricos y encumbrar su sello propio con una vitalidad tan íntima como rebelde. Ese mismo año multiplicó sus oyentes colaborando con la joven estrella neozelandesa BENEE en la canción “Supalonely”, la cual fue un boom en la red social TikTok usada por miles y miles de usuarios para musicalizar sus videos.

Con esa misma estela voluble que lo singulariza, llegó su segundo álbum, Orca (2020). También conformado por diez tracks, pero con un abordaje más personal: habla directamente de su vida, y enfatiza en el sufrimiento y en el amor. Una apuesta desmesurada que involucra todos los intereses del músico a modo de collage. A lo largo de sus 37 minutos se escuchan destellos de indie-pop, house, techno, rock, hip hop, soul y la música country. De la calma a la ira, y del dolor a la beatitud, Orca revela al Dapperton más visceral dispuesto a desnudar su alma en las letras.

La interpretación vocal le es fundamental para exteriorizar lo que brota por dentro. Puede transmitir dulzura con su forma melancólica o se puede volver una espina que rompe su garganta para fortalecer el enunciado, como ocurre en "Bluebird" y la mágica "Post Humorous". Esta última, según lo que explicó en su cuenta de Instagram, es la pieza que más lo enorgullece del repertorio, debido a su mirada sobre la vida y la muerte que le ayudó a sanar varias heridas. La única colaboración del disco es con Chela, en “My Say Son”; el resto es pura catarsis velando la autodestrucción. Canciones como “Grim”, “Antidote” y “Medicine” traslucen la ansiedad y el abatimiento originado por el aislamiento social, pero con un rayo de luz que se deja visualizar al final del camino y persuade la oscuridad imperante.

Escuchá a Gus Dapperton en plataformas de streaming (Spotify, Apple Music).