Foto: Facebook de Wild Nothing

Jack Tatum, la mente detrás de Wild Nothing, siempre ha encontrado lograr el equilibrio entre su dream pop post-adolescente y la pasión por el sonido de los ’80. Desde las densas texturas sintetizadas de Toto hasta las guitarras con exceso de chorus de The Cure, pasando por las voces reverberadas de Echo & the Bunnymen, Tatum ha hecho uso de estos recursos para conseguir siempre notables canciones a lo largo de su carrera.

El creador de temas como “Only Heather“, “Summer Holiday” o “Life of Pause“, que al día de hoy sorprende no encontrarlos en películas indie de adolescentes conflictuados, en este álbum se valió de los servicios de Cam Allen en la batería y Benji Lysaght en guitarra. En cuanto a la producción, contó con el trabajo de Jorge Elbrecht, colaborador de Ariel Pink.

A partir de esta asociación con el cómplice de Ariel Pink, uno puede encontrar los motivos por los cuales Indigo suena como suena. Altamente trabajado en todo nivel de detalles, y musicalmente correcto, pero con falta de composiciones que se estaquen en los oídos del oyente. Indigo es técnicamente notable, y esta falta de impredictibilidad y exceso de detallismo es lo que quizás evita que uno apreté el botón de repeat luego de escucharlo.

En un comunicado sobre el disco, Jack afirmó que la búsqueda sonora era lograr una sensación de atemporalidad, o, en su defecto, una impresión “fuera de época”. Por alguna razón, decidió que tomando como norte el sonido de los instrumentos de los ’80 lograría la forma correcta de alcanzar este objetivo. Sin embargo, el uso de cada sintetizador que escuchamos en una playlist de esa maravillosa década dio lugar a un tributo puro, pero carente de originalidad.

Todos los grupos que evoca Wild Nothing en Indigo tienen algo en común: escribieron canciones memorables. El sonido logrado fue un producto de esa época, pero fue la grandeza de las melodías y armonías lo que los llevó a convertirse en eternos. Tatum y sus colaboradores dieron en el clavo con respecto a cómo sonar a los ’80, pero en muy pocos momentos se acercaron a escribir canciones que queden sonando en la cabeza del oyente.

De todas formas, obras como “Letting Go“, “Shallow Water” y “Through Windows” nos dan la certeza de que Tatum aún tiene en claro como enlazar de forma espléndida el chorus de sus guitarras, los sintetizadores ochentosos y las atmósferas oníricas.

Posiblemente Wild Nothing, junto a DIIV, Beach Fossils y The Drums, pase a la posteridad como una de las bandas que mejor supo conjugar los ambientes ensoñadores, las reminiscencias ochentosas y las emociones adolescentes en esta década. Es así que un cuarto álbum apacible y ameno, más no demasiado destacable, continúa siendo una gran excusa para volver a disfrutar de ese lado b de la música, que no ingresará en los grandes festivales, pero contará siempre con un lugar en nuestras playlists.

Wild Nothing – Indigo

2018 – Captured Tracks

01. Letting Go
02. Oscillation
03. Partners in Motion
04. Wheel of Misfortune
05. Shallow Water
06. Through Windows
07. The Closest Thing to Living
08. Dollhouse
09. Canyon on Fire
10. Flawed Translation
11. Bend

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