Se aproxima el fin del 2018, y con él aparece la compulsiva obsesión de hacer un balance. En un año marcado por movimientos sociales en respuesta a un clima político cada vez más adverso, el sentimiento de protesta hizo eco y reverberó en el arte. Esto significó una proliferación de discos con carga política y de crítica social; pero la música también sirve como una vía de escape a una realidad asfixiante, y no escasearon los discos que a través de la creatividad imaginan nuevos mundos hacia donde proyectar nuevas utopías. 2018 también fue un año atravesado por la hegemónica era del streaming, lo que afecta tanto los hábitos del oyente como del artista. Puede que el formato de la playlist se haya vuelto el predilecto de la nueva industria musical, pero el disco sigue teniendo una fuerza indiscutible y nuestra lista de los mejores 50 discos del 2018 lo demuestra.

Como cada diciembre, el staff de Indie Hoy hizo una selección de los discos que de alguna manera definieron el 2018. Durante toda la semana publicaremos el listado, 10 discos por día, hasta llegar al #1. El lunes vimos del 50 al 41, el martes sumamos del 40 al 31, y así sucesivamente. Si hacen clic en las portadas, pueden ir a la plataforma digital que ofrece el disco en streaming. Algunos títulos también tienen una reseña completa, previamente publicada, que pueden leer siguiendo el link que aparece al lado de la firma del autor.

50. El Sur – Antes de que sea muy tarde

Casa del Puente

En abril, El Sur publicó su tercer disco de estudio, Antes de que sea muy tarde, horas antes de subirse al escenario de Niceto Club para oficiar de banda soporte de Wavves. El sucesor del EP La muerte del verano, y el primero en pulicarse por Casa del Puente, tiene la crudeza que caracterizó a la banda desde sus inicios, acercándose al garage pop en sus momentos más melódicos. En las 10 canciones del disco, la dupla conformada por Esteban Giannone (guitarra y voz) y Pablo Capurro (batería y voz), aborda los distintos estadios de una ruptura amorosa. La urgencia, marca registrada de la casa, se alía con emociones a flor de piel para dar canciones como «Abrazame», «Sin vos estoy mejor» y el hit «No».  – Rodrigo Piedra

49. Los Mundos Posibles – Pintura de guerra

Plastilina Records

Los Mundos Posibles es el nuevo proyecto que a comienzos de este año presentó Rosario Bléfari y Julián Perla de Mi Pequeña Muerte. Un dúo de voces que hacen del desamor, una pintura de guerra. En su debut Pintura de guerra muestran lo que quedó en el campo de batalla, el vacío y sus minas activadas que pueden estallar en cualquier momento como un volcán. Son vestigios de lo que alguna vez fue, una vela que alumbra la posibilidad de que una despedida culmina en una canción hermosa. El trabajo en las voces va variando: por momentos cantan a la vez y se genera una armonía muy complaciente; luego se abandonan y queda solo una y la otra responde entablando un diálogo. El abandono nunca es completo porque los coros siempre son un elemento perfecto para acompañar y darle otra pincelada con un color diferente. Ella con su dulzura cierra con “La ciudad más austral del mundo”: la despedida termina y el disco vuelve a empezar. – Juampa Barbero – Reseña completa

48. Conociendo Rusia – Conociendo Rusia

Geiser

El proyecto solista de Mateo Sujatovich es una de las revelaciones del 2018 y uno de los artistas a mirar en los años venideros. Este disco homónimo ofrece una serie de canciones que se encuentran entre el indie y un nuevo formato de rock nacional. Temas como “Loco en el desierto” dejan ver el lado más cantautor del ruso mientras que otros como “Juro” usan la producción como motor para dejar ver el contexto sonoro de su creación. Si bien cae en ser poco transgresor, el cancionero armado es sólido y una buena base para partir. Ha tenido una aceptación notoria en la escena, a tal punto de hacerle conseguido al ruso la chance de abrir para varias bandas consagradas y un lugar en el Lollapalloza 2019. – Martín Cordova

47. Medalla Milagrosa – Fantasía peligro

Fuego Amigo Discos

La banda porteña retoma en su disco debut la sutileza del pop experimental de artistas como Stereolab. Fantasía peligro despliega pasajes llenos de reverberaciones y secuencias envolventes propias del shoegaze. Sus canciones deambulan entre el sueño profundo y la vigilia. Y aunque en muchas de sus letras se abordan asuntos que parecen salidos de los cuentos de Ray Bradbury, sobre todo en canciones como «Fuerza débil» y «La veloz figura»; también lo personal y lo íntimo se enredan en las poéticas estrofas de cortes como «Amateur» y «Transeúntes». Su estilo da cuenta del vasto universo interno que podría habitar en la mente de cualquier chico tímido de nuestra cuadra. Sin dudas, una propuesta sonora auténtica que nos invita a escuchar más allá de lo evidente. – Laura Camargo

46. Francisca y Les Exploradores – Hermafrodita

Geiser

Dos años después de la publicación de Franco, la banda liderada por Franco Saglietti lanzó Hermafrodita. Grabado en la ciudad de México y producido por Gonzalo Aloras, el disco está compuesto por ocho canciones que tienen en su base la esencia y tradición del rock argentino combinada con el uso de sintetizadores, samplers y demás instrumentos modernos propios de la electrónica. Este trabajo dura tan solo 25 minutos, lo justo y necesario para que Franco y compañía nos lleven a través de pequeños relatos en los que se entremezclan imágenes poéticas, odas a la amistad y el hogar, algo de nostalgia y una fuerte influencia del feminismo. – Josefina Chalde

45. Cajú – Astrology Went Stupid

Yolanda Discos

El debut de Cajú es un disco rockero pero sensible, ambicioso pero minimalista, que se influencia del rock psicodélico de otras épocas para ahondar en un recorrido introspectivo acerca del amor y la soledad. Astrology Went Stupid tiene tantas canciones en inglés como en castellano, y podemos conocer mucho del proyecto de Juan Manuel Rodríguez por la forma inocente y libre en que canta sobre relaciones a larga distancia o la frescura de un nuevo amor. Con la fuerza del sonido de una banda de rock y el poder de síntesis de sus canciones más pop, Cajú toma lo mejor de ambos mundos para crear uno propio. “Girasoles”, “Sos más linda” y “Beach House” son los singles que funcionan como la base de un trabajo que logra destacar al productor bonaerense en la escena independiente nacional. – Eric Olsen

44. Gorillaz – The Now Now

Parlophone

El nuevo disco de Gorillaz muestra otra faceta de la banda, quizás una mucho más pura. Lo que algunos comentarios critican, se puede ver como una cualidad. The Now Now no cuenta con tantas colaboraciones: apenas dos canciones tienen músicos invitados y esto es muy favorable porque ayuda a pensar que con Gorillaz no hay que acostumbrarse a nada, ya que es una banda que enseguida se sale de cualquier lugar donde pueda ser encasillada. Desde la tapa del disco ya podemos ver que se trata de, quizás, el disco más personal de Damon Albarn en Gorillaz. De la fiesta, el baile y la aglomeración de distintas voces de Humanz, Gorillaz toma un sendero obligado para la humanización. Es difícil no pensar en un corazón abierto, humano y sangrando, cuando suena «One Percent« o con la que cierra el disco «Souk Eye«. – Juampa Barbero – Reseña completa

43. Mi Nave – Ojos cuadrados

Polvo Bureau

«Formamos un nuevo pacto de eslabones dorados”, enuncia Josi Mai en algún punto de Ojos Cuadrados. Es casi una declaración de principios para la banda, dado que la destreza de Mi Nave reside precisamente en abandonar todo verticalismo jerárquico a favor de algo hermanado y horizontal. Ver a esta tripulación en vivo es observar a los talentos individuales de Feli, Andrés, Josi, Martín y Ale fundirse en un mimetismo orgánico inusitado. A lo largo de las nueve canciones que integran Ojos Cruadrados, cada elemento parece caer en su lugar indicado. Sean las melodías vocales, las líneas de sintetizador o el riff DIIV-esco de Redondel, todo componente logra intersecarse con la fluidez e ingenio propia de una banda en plena forma. Ojos Cuadrados es la mejor edición a la fecha de la dinámica Mi Nave: mientras sus integrantes exploran las posibilidades del sonido, también propician aquellas de la introspección. – Bartolomé Armentano

42. The Internet – Hive Mind

Columbia

Demasiado ego nunca es saludable, y por suerte los miembros de The Internet lo tienen bien claro. Por eso en 2015 titularon Ego Death a su tercer LP que además de dejar la vara bien alta les valió una nominación a los premios Grammy. Tras un hiato de tres años, estos californianos regresaron convertidos en artesanos del neo-soul con el flamante Hive Mind, título que podría traducirse como “inteligencia colectiva”. La filosofía detrás del proyecto apunta a enviar un mensaje de unidad para promover la camaradería entre la juventud negra. Pero además de predicar con el ejemplo, la propuesta de esta comunidad creativa fundada por Sydney Bennett (a.k.a Syd tha Kyd) y Matt Martians, continúa celebrando la amplia herencia de la música afroamericana. Pocos imaginaron que algo tan sensual podía emerger de las cenizas de Odd Future, esa crew delirante de hip-hop alternativo que también integraron Frank Ocean y Tyler, The Creator; pero todo encaja cuando la agrupación confiesa su amor por Prince. Y a juzgar por las demás influencias que resuenan en Hive Mind, como Parliament Funkadelic, Sade, Thundercat o Erykah Badu, es evidente que The Internet encontró el balance perfecto. Mientras tanto, su colectivismo musical se adentra cada vez más en el estimulante sendero del groove. – Marina Cimerelli

41. Telescopios – Doble de riesgo

Independiente

Sobre los cimientos del Templo Sudoku (2015) los cordobeses se plantearon el desafío de subir la apuesta. El resultado no es un disco, sino un sistema de estímulos audiovisuales que conjuga continuidad y cambio sin perder frescura y crudeza. Un pequeño ensayo estético que, bajo la figura poética del doble y la simulación, deconstruye el imaginario conceptual del pop serializado –la sensualidad, el placer, los encuentros, las distancias y cierto sentido de la superficialidad– tanto así como sus posibilidades formales: un disco que se paladea ácido desde la ironía y degenerado en sus maneras de llevar adelante los imperativos de la canción de moda. Doble de riesgo es un disco que se disfruta de un saque, como tiene que ser. Pero que sin caer en la evidencia, invita a perderse entre alusiones, hipertextos y sonidos ambiguos que se disfrutan como los rastros confusos de un buen sueño. – Calamar Xig – Reseña completa