|
11/05/2021

The Drums - Mommy Don't Spank Me

Reseña del nuevo álbum del proyecto liderado por Jonny Pierce, un viaje al pasado plagado de nostalgia y revisión.

Foto: Facebook de The Drums

Dos años después de Brutalism (2019), Jonny Pierce sorprendió a sus seguidores con un disco nuevo, pero no tan nuevo en realidad. Lo primero que inmediatamente llama la atención, sin siquiera darle play a la canción que abre el extenso repertorio (22 tracks en 2021 puede parecer una eternidad) es la elección de su portada. No solo por llevar impregnada una profunda nostalgia detrás de las letras amarillas que exclaman la desgraciada frase titular, sino que cualquier fan de The Drums puede percibir que ese vestigio analógico que refleja un encuentro familiar no es inédito en absoluto a su mirada.

Y no se equivocaría, teniendo en cuenta que se trata de la misma fotografía que la banda utilizó para su segundo trabajo discográfico, Portamento (2011), pero con algunos detalles que marcan la diferencia: la luminosidad en sus colores, el encuadre ampliado que revela a una anciana que no estaba, la inocencia en los ojos del pequeño Jonny y la cruz invertida en la pared floreada. Todas estas distinciones nos permiten deducir a simple vista que Mommy Don’t Spank Me no es un estreno convencional, sin embargo el hecho de reconocerlas genera una intriga abismal por descubrir el pretexto de la repetición minuciosamente modificada. Para terminar con tanto misterio antes de profundizar en el disco, es indispensable saber con qué nos vamos a encontrar en el transcurso de una hora y media de música.

Suscitar el efecto nostálgico es algo que siempre caracterizó a la identidad del grupo originario de Brooklyn, pero nunca tanto como ahora. El carismático vocalista aprovechó la interrupción ocasionada por la pandemia para tomarse el tiempo de abrir el baúl de los recuerdos y limpiarle el polvo a unas piezas escondidas en el fondo que rara vez vieron la luz. Ahora bien pulidas y ordenadas brillan más que ayer, puede ser por arte de magia del reloj, como también por cierto fetichismo de colección. Un álbum seductor y extraño dividido en dos partes iguales: 11 b-sides y 11 remixes.

El disco abre con “The Only Son”, una pieza minimalista, pero profundamente desgarradora, capaz de afligirnos con pocas palabras reiterando a la melancolía del estribillo en el que canta con una templanza glacial. Seguida de la frescura inherente a “I Can’t Save Your Life”, un track en sintonía a la jovialidad del surf-pop con que hechizó a sus oyentes plagado de sintetizadores espaciales, riffs filosos y coros estivales. Lo mismo sucede en otras canciones como “When I Come Home” y “The New World”, en las cuales alza el estandarte del indie rock con una energía rutilante que nos empuja a la pista de baile.

Sin embargo, estos destellos de alegría y celeridad no abundan en Mommy Don’t Spank Me dado que el entusiasmo de repente se apaga y pierde volumen con la aparición de algunas baladas intercaladas que dan vuelta el tablero. “You’re The One That Makes Me Happy” da cuenta de la influencia de The Smiths en la impronta sentimental de la banda con una interpretación de Pierce que nos recuerda a la de Morrissey. Mientras que en “What We Had” y “I Don’t Want To Go Alone”, coquetean con una atmósfera onírica que nos sumerge en un océano de lágrimas sin tabla ni flotador para enfrentar la correntada.

La sexualidad es una temática crucial en esta recopilación de rarezas, ya que es una cuestión que siempre se intentó solapar con una excesiva libinosidad poética. Pierce fue criado en un hogar estrictamente religioso: siendo hijo de pastores pentacostales del norte del estado de Nueva York, no le resultó fácil revelar sus deseos carnales cada vez que le preguntaban si alguien en la banda era gay, optando por esquivar la respuesta de cualquier manera. La seguridad y el orgullo llegaron con el correr de los años, así como la transparencia en varias de sus letras.

La sexta canción del repertorio, “Wendy”, podría parecer una historia de amor acerca de una chica que lo flechó en el acto; pero no. La canción alude a Wendy Carlos, pionera de los sintetizadores que inspiró la trayectoria del grupo con su historia. Antes de ser llamada Wendy, era Walter Carlos y encontró en el estudio de grabación un verdadero refugio que le permitió canalizar sus pensamientos en cintas analógicas. En “Instruct Me”, Jonny relata su primer experiencia homosexual, pero su colega fundador, Jacob Graham, no le dejó incluirla en el EP debut de la banda, Summertime! (2009). Casualmente ambas canciones terminaron formando parte del la edición japonesa de Portamento como bonus tracks.

En cuanto a los remixes que completan la segunda mitad de Mommy Don’t Spank Me, habrá quienes afirmen que se trata de un mero relleno. Pero la intención de experimentar con la deformación de sonoridades originales es un acto más que válido, en su intento de romper con la singularidad objetiva del ego artístico. La cuestión se vuelve más interesante para la escucha cuando vemos que hay pocos títulos y varias reversiones, por lo que podemos descubrir distintos abordajes con una amplia variedad de estilos.

El aporte de The Knight School en “Let’s Go Surfing” es uno de los más relevantes con un viraje garage que nos da otra perspectiva; así también el del DJ danés, Trentemøller en “Days” incorporando arreglos 8-bit a la nebulosa. Este conjunto de once tracks nos remonta a la ebullición de la música electrónica underground que nos hará viajar a la década anterior para extrañar la promesa de fiestas sin distanciamiento social y de noches interminables.

Siempre es bueno recibir este tipo de obsequios porque están rodeados por un aura especial que exceden a lo estrictamente musical. Si bien Mommy Don’t Spank Me seguramente dividirá las aguas entre quienes esperaban mucho más y quienes aprecian enormemente la finalidad de su edición, hay certezas que no dan lugar a discusión. Como la satisfacción que se siente volver a escuchar al dúo dinámico Jonny Pierce-Jacob Graham e imaginarlos tocando juntos en una fantasía de cristal que se rompe en mil pedazos al terminar el disco y caer en la realidad. O esa confabulación de por qué sí y por qué no estas canciones fueron incluidas en su álbum debut o en el sucesor, ya que varias de ellas encajarían perfectamente en cualquiera de ambos.

Es en vano sacar conjeturas sin entender la valentía que se esconde detrás de la iniciativa de revolver las inflexiones del pasado sabiendo lo cruel que puede resultar reencontrarse con aquellos fantasmas dispuestos a paralizar la actividad. Por eso Mommy Don’t Spank Me es una oda a la libertad tras la superación del temor a los prejuicios que revela los secretos de una intimidad reservada y clandestina abordando las condolencias implícitas en la familia, la sexualidad y la aceptación.

The Drums - Mommy Don't Spank Me

2021 - Island

01. The Only Son
02. I Can’t Save Your Life
03. When I Come Home
04. You’re The One That Makes Me Happy
05. What We Had
06. Wendy
07. I Don’t Want To Go Alone
08. Blue Stripes
09. Instruct Me
10. The New World
11. Baby That’s Not The Point

01. Let’s Go Surfing (Knight School Remix)
02. Me And The Moon (Clock Opera Remix)
03. Me And The Moon (Twin Shadow Remix)
04. Me And The Moon (Matthew Dear Remix)
05. Me And The Moon (Moonlight Matters Remix)
06. Down By The Water (Hurts Remix)
07. Money (Beat Connection Remix)
08. Money (Chad Valley Remix)
09. Days (trentemøller Remix)
10. How It Ended (Summer Camp Remix)
11. How It Ended (Add N to (X) Remix) 

Disponible en plataformas de streaming (Spotify, Apple Music).