30. 107 Faunos – Creo que te amo

2010 – Discos Laptra

Durante algún momento de la fase de grupos del último mundial de fútbol, Las Ligas Menores hicieron un post felicitando a Messi por un gol adjuntando un tema de su primer LP. «Nos gustaría que lo escuche mañana mientras entra en calor, pero parece que ya eligió escuchar completo Creo que te amo de los Faunos”. Lo que se encuentra detrás de ese divertido y ocurrente intercambio es la tierna e inconsciente oportunidad de vincular dos grandes íconos atesorados con fervor en el imaginario juvenil contemporáneo. Un imaginario juvenil particular, que le escapa un poco al mainstream, pero que con ciertas figuras universalizantes (como Messi) puede de alguna manera sentirse menos ajeno a sus compatriotas. Y sin embargo, enfatiza su distancia eligiendo Creo que te amo como una bandera identitaria, algo que para uno y para la gente a la que está apelando, es tan familiar como escribir “los Faunos” y obviar el número que los precede. Es que, para todo aquel que haya escuchado Creo que te amo y haya caído en el encanto de “Fiesta de Cerezas”, la elevación espiritual de “El Imán de lo nuevo”, la fiesta de “Noche Spooky Tropical” o la destrucción emocional de “Movimiento de Montañas”, el segundo disco de los 107 Faunos es tan preciado como el raro sentimiento que describe su imponente nombre. Tan inusual como la forma en la que la banda platense presenta sus irreverentes líricas y las combina con inmersivos paisajes de contención instrumental. Tan fugaz como la forma en la que confluyen esos elementos (en canciones que nunca llegan a los tres minutos de duración). Tan único, como la sensación desgarradoramente feliz de cantar “Incertidumbre” o la maestría de las gambetas del crack rosarino que volvió a la selección. – Agustina Checa

29. Wilco – Yankee Hotel Foxtrot

2001 – Nonesuch Records

Poco hay que decir de una banda como Wilco. Los de Chicago llevaban ya unos años cautivando a crítica y público, pero fue con Yankee Hotel Foxtrot (2001) cuando llegó su consagración definitiva. Y es que hoy en día, basta con mencionar el nombre de la banda, para que cualquier amante de la música alternativa se refiera a ellos como unos grandes. Su publicación estuvo rodeada de polémicas con el sello Warner Music, lo que hizo que su aparición de demorara. En septiembre de 2001 la banda publicó el álbum en streaming y no fue hasta abril de 2002, cuando Nonesuch Records se ocupó de la aparición comercial del mismo. Y si en algo hay unanimidad respecto a Yankee Hotel Foxtrot, es que la espera mereció la pena. Jeff Tweedy y los suyos nos dejaron un álbum para la posteridad. De él han salido algunas las mejores canciones de la banda. «I Am Trying To Break Your Heart«, con la que abren poderosamente el álbum, es habitual en sus repertorios. Otras piezas inolvidables de este trabajo son «War On War«, «Jesus, etc.«, «Ashes Of American Flags» o «Heavy Metal Drummer«. Wilco es una banda atemporal que lleva el rock alternativo a su máximo exponente. Yankee Hotel Foxtrot significó un punto de inflexión que los catapultó al olimpo en el que todavía permanecen. Icónica es también su portada con las torres del Marina City de Chicago. Tanto es así que a menudo se refieren a ellas como las «Wilco Towers». – Guiomar Fernandez Rodríguez

28. The Radio Dept. – Pet Grief

2006 – Labrador Records

«The Radio Dept.» era el nombre de un local que reparaba radios en Lund, Suecia, y fue el nombre que Johan Duncanson y Martin Larsson (el tercer miembro, Daniel Tjäder, es más bien ocasional) eligieron para su banda formada en 1995. Pero no fue hasta comienzos de los 2000, cuando TRD comienza a publicar EPs con melodías ruidosas, encantadoras y bucólicas. Después del aclamado debut Lesser Matters (que los llevó a sonar en la película de Sofia Coppola, Marie Antoinette) tenían el desafío del segundo. Producido por ellos mismos y grabados en su estudio casero, como todos sus discos, en Pet Grief conviven la distorsión de My Bloody Valentine, lo etéreo de Cocteau Twins y el costado más colgado de New Order. A pesar de toda la melancolía impresa en las letras (que apenas se entienden en esa voz adormilada) a los suecos les gusta generar la atmósfera propicia para que el viaje lo determine uno: ya sea colgándose, o apenas bailando, Pet Grief tiene mucho reverb, sintetizadores, mucha clase, neblina y el mejor gusto musical de bagaje. – Rodrigo Piedra

27. Deerhunter – Microcastle

2008 – Kranky

“Cover me, comfort me”. Las primeras palabras que expresa Bradford Cox en Microcastle se tornan instantáneamente en las demandas del oyente hacia el tercer disco de Deerhunter. Vení, cubríme con la paciencia de tu voz y tus dulces melodías. Hablame de soledad, locura y temor y llename de confort con la hermosura de tus elecciones estéticas. Microcastle es sin lugar a dudas un epítome compositivo en la valorada trayectoria de Deerhunter. No sólo por lo orgánico del devenir de sus canciones sino por la singularidad que enmarca a cada una de ellas. El opener, imponente, desestabilizador, magnífico. La seductora “Agoraphobia” y su dulce y contundente minimalismo. La altiva y jovial forma de honrar lo complejo y taciturno de vivir en “Never Stops” y la perspicaz manera de desacralizar a la juventud con “Little Kids” (taladros en la pared incluídos). La relajada e hipnótica manera en la que la guitarra reverberosa de “Microcastle” incita a la paz para luego destrozarla o la ternura en la que Cox se describe crucificado frente a sus amigos con ritmo de canción de cuna en “Calvary Scars”. La manera en la que se combinan la desgarradora “Green Jacket”, con la tímida elevación de “Activa” solo para detonar en la inmensa “Nothing Ever Happened” (fiel ejemplo de por qué la triada compositiva Cox, Pundt, Archuleta es celebrada con tanto fervor hace tanto tiempo). La divertida paleta de sonidos que enmarca “Saved By All Times” y la fuerza con la que se pueden cantar sus estrofas finales, y ese agridulce descenso final con la etérea “Neither of Us/Uncertainly” y la penetrante “Twilight at Carbon Lake”. Microcastle es inmenso en individualidades, emociones y reflexividades y perfecto en todo su sentir. – Agustina Checa

26. LCD Soundsystem – Sound of Silver

2007 – DFA Records

Si la década del 2000 se caracterizó por una confluencia en el rock y la música electrónica, tal vez LCD Soundsystem tenga que ver mucho con eso. Viniendo de un disco debut perfecto, Sound of Silver no sólo suponía una continuación a esa mezcla de funk, house y punk a la manera de los Talking Heads producidos por Eno, también resultaba el afianzamiento del matrimonio entre lo lo-fi y anticomercial de la música indie con la diversión y la accesibilidad del pop más desenfadado. James Murphy y compañía producen un disco que conecta pasado y presente y reconfigura la idea en la que se concibe la música dance, generando una rítmica muy particular entre guitarras repetitivas que se funden con sintetizadores vintage en una carta de amor a la noche de una Nueva York que ya no existe. – Federico del Val

25. Madonna – Confessions on a Dance Floor

2005 – Warner Bros.

Es imposible hablar de la forma en la que concebimos la música pop sin referirnos a la importancia de Madonna. Junto con David Bowie, hicieron de la reinvención, la instrumenta primordial para sobrevivir y mantenerse vigentes, en una cultura de masas que siempre necesitó de la novedad constante. Su disco más reciente en ese momento, American Life, se había propuesto criticar el mismo estilo de vida que en los ’80 la convirtió en un fenómeno de masas y ahora la abucheaba en conciertos por pronunciarse anti Bush. Cansada de las polémicas, Madonna tenía un objetivo muy claro: quería bailar. Esa necesidad de escapismo dio lugar a tal vez uno de los mejores discos conceptuales dedicados a la pista de baile que se hayan concebido jamás. Empezando por «Hung Up«, con sample de Abba incluido, Madonna logró llegar a oídos que desde hace tiempo la ignoraban. Confessions on a Dance Floor no solo traduce la necesidad de su autora de generar música hedonista, con la ayuda de Stuart Price, ambos actúan como alquimistas y logran que en un mismo disco confluyan a la perfección los orígenes de la música dance con homenajes a Giorgio Moroder, ABBA, Depeche Mode, Pet Shop Boys e incluso ella misma. Estructurado como si de un set de DJ se tratara, el álbum no tiene pausas y las canciones se funden unas con otras con una psicodelia y complejidad inéditas en su sonido, generando que toda una nueva generación pusiera los ojos en ella. Confessions on a Dance Floor no sólo se convirtió en uno de los mejores discos de la figura más importante de la cultura popular, sino también fue la última vez que Madonna logró hacer lo que mejor sabe: hacer bailar al mundo entero. – Federico del Val

24. The Libertines – Up the Bracket

2002 – Rough Trade Records

Habían pasado cinco años desde que Peter Doherty y Carl Barât decidieran formar The Libertines. Pasaron por diferentes formaciones hasta que lograron asentarse como banda cuando unieron fuerzas con John Hassall en el bajo y Gary Powell en la batería. Finalmente el 14 de octubre de 2002, Up The Bracket es editado por Rough Trade bajo la producción de Mick Jones (quien también produciría el siguiente y homónimo disco de la banda). Diez canciones que desplegaban un amplio abanico de emociones, tanto melódica como líricamente: desde el fervor del tema que le da nombre al álbum, “Vertigo” y “Horrorshow” hasta el romance de “Radio America«, pasando por la picardía de “Boys In The Band” y de “The Boy Looked At Johnny” (un claro guiño al ex bajista, Johnny Borrell) y por la angustia y nostalgia de Doherty y Barât por sus añorados primeros años juntos en “The Good Old Days«. No solo los medios alabaron el debut del grupo sino que el público también lo recibió calurosamente. No es para menos, Up The Bracket llegó en el momento justo e indicado y arrojó una bocanada de aire fresco y una energía única que la música británica estaba necesitando y que tal vez no recibía desde el OK Computer de Radiohead. De esta manera ejerció una gran influencia sobre sus contemporáneos y revivió el garage rock abriéndoles camino a bandas como The Vines, Arctic Monkeys y The View. Se supo que la imagen de la tapa corresponde a los nefastos incidentes ocurridos durante la crisis argentina del 2001 pero Barât admitiría en su primera visita a nuestro país, allá por el 2012, que nunca estuvo muy familiarizado con aquella situación y que la idea de poner esa foto como tapa fue de Mick Jones. Por otro lado el título del disco es una alusión al programa radial y televisivo Hancock’s Half Hour del cómico inglés Tony Hancock, de quien Doherty es fanático; en el dialecto callejero “Up The Bracket” significa “golpe en la garganta” aunque también es usado para referirse a la ingesta de cocaína. – Daniela Álvarez – Reseña completa

23. Franz Ferdinand – Franz Ferdinand

2004 – Domino

El debut de los archiduques del rock es un disco de “todos hits”, por lo que elegir temas que se destaquen terminaría en una enumeración de todas las canciones del álbum. Fusionando el costado más irreverente del garage rock y la pata más bailable del post-punk, la banda de Alex Kapranos encontró una fórmula para hacer canciones que llevan irremediablemente a ponerse en movimiento, disfrutando a la vez de la inteligencia puesta en cada detalle que las compone. Irónicos sin ser desafectados, con humor pero sin burla, una cuidada imagen y un pulso percusivo (y seductivo) casi constante, Franz Ferdinand es un cóctel que se toma rápido y continúa haciendo efecto en el cuerpo durante mucho tiempo. – Mariano Rosales

22. The xx – The xx

2009 – Young Turks

Corría el año 2009 cuando un grupo de jóvenes vestidos de negro y con aires misteriosos lanzaron su primer disco y rápidamente captaron la atención del mundo de la música. A través de la discográfica Young Turks y bautizado bajo el nombre de algo tan sencillo como xx, el álbum de la banda londinense tuvo una inmensa aceptación entre el público ya que logró transitar entre los terrenos de la electrónica, el pop o el dreampop y se catapultó hacia el mainstream y los grandes festivales de todo el mundo. Con canciones preciosas como «VCR«, «Crystalised» o la súper sensual «Infinity«, los chicos de The xx solo necesitaron una guitarra con mucho reverb, un bajo bien marcado y algunos beats para demostrar que apostar a artistas nuevos casi siempre suele estar muy bien y trae consigo buenos resultados. – Florencia Garrido – Reseña completa

21. Antony and the Johnsons – I Am a Bird Now

2005 – Secretly Canadian

Ganador del Mercury Prize en 2005, I Am a Bird Now es el cautivante segundo disco de la ex banda de Anohni, antes conocida como Antony Hegarty. En su proyecto más íntimo y personal hasta la fecha, le abre la puerta al público a la fragilidad de su infancia y de su experiencia como mujer trans. Si fuera un libro, caería dentro de la categoría coming of age: es el viaje de una niña en busca de su identidad, uno que va desde el niño que aparece al comienzo del disco hasta la mujer alada que encuentra al fin su libertad. Acompañada de invitados de la talla de Lou Reed y Boy George, Anohni nos regala en 35 minutos un vistazo a un mundo en el que las flaquezas de la masculinidad son expuestas y superadas gracias a un motor femenino. Consecuentemente, toda su obra posterior a I Am a Bird Now enfocó esa misma fuerza de la feminidad en problemas más globales que personales. – Fernando Pagano