20. Amy Winehouse – Back to Black

2006 – Island Records

Un disco de desamor, una voz excepcional y una personalidad tan frágil como cautivadora catapultaron a una excéntrica joven británica como la nueva diva del soul. Back to Black fue en igual medida alabado por el público y la crítica a nivel global por la forma exquisita en la cual conjuga elementos del jazz clásico y del sonido motown con ritmos más contemporáneos como el pop y el R&B. Además de la solidez musical de este álbum, las letras y la interpretación vocal de Amy resultaban tan desgarradoramente sinceras que es casi imposible escapar de su agónico mensaje. Canciones como “Rehab”, “Back to Black”, “You Know I’m No Good” y “Love Is A Losing Game” relataban de forma casi minuciosa el caótico mundo emocional de la artista, y quienes nos mantuvimos al tanto de su vida íntima por aquel entonces pudimos no solo constatar lo real de las relaciones malvenidas que narraba en este disco, sino intuir también el trágico final que la talentosa cantante encontraría a mediados de 2011. Es muy probable que la razón por la que estuvimos tan fascinados con Amy haya sido la manera espectacularmente dramática en la cual su historia musical y personal, aún hoy, reflejan toda la oscuridad y potencial de autodestrucción que albergamos en nosotros mismos. – Laura Camargo

19. El Mató a un Policía Motorizado – Día de los muertos

2008 – Discos Laptra

La última estación de la trilogía de Él mató a un policía motorizado, donde después del nacimiento y la vida, el único paradero posible es la muerte y esta es su celebración. Un disco que te cuenta una historia con guitarras sucias siguiendo la literariedad del destino apocalíptico que se dibuja. Imágenes que se vuelven canciones arriba de una casa con un rifle esperando el nuevo amanecer. La destrucción imaginada es aquella repetición prolongada con la forma de un huracán. Es donde más se afianza la idea del concepto que se había plasmado en sus dos partes anteriores: Navidad de reserva y Un millón de euros. Acá nos adentramos en los últimos movimientos de la banda antes de cerrar una etapa en su carrera; movimientos, ya sea físicos, como recorridos por paisajes destruidos a través de la lírica, o movimientos, en cuanto a lo musical donde se logra generar una atmósfera para caminar por rincones oscuros donde el piso es de grava; acumulando capas y generando paredes de ruido, que se utiliza sucio, como el suelo, por estética para no tener la delicadeza de sonreír el día de los muertos. Algunas canciones resultaron más exitosas que otras en cuanto al momento del recital en vivo, pero es un disco de aquellos que para entenderlos hay que escucharlos de principio a fin, ya que es en su conclusión donde salta lo elemental. Y no es hablando sobre su última canción, sino que la imagen de la destrucción está en el concepto. – Juampa Barbero

18. Arctic Monkeys – Whatever People Say I Am, That’s What I’m Not

2006 – Domino

El debut de una de las bandas mas importantes de la actualidad y un clásico contemporáneo. Antes de llenar estadios y grandes riffs, pintaban sus primeras noches en la ciudad, relatando encuentros del día a día y lo que era ser joven e ingenuo sobre canciones con guitarras disonantes y agresivas sobre baterías urgentes, creando himnos que marcarían una buena generación de gente y automáticamente poniendo presión sobre sí mismos y su futuro. De la noche a la mañana pasaron de ser una banda más que estaba tocando para sus amigos en un bar, a estar a la par con The Strokes, quienes habían debutado 5 años antes. Lo fino de las últimas letras de Alex Turner en el más reciente LP de The Last Shadow Puppets se puede rastrear a este primer esfuerzo, donde están ahora clásicos como «I’ve seen your frown and it’s like looking down the barrel of a gun, and it goes off» («Mardy Bum«), hasta algunas pérdidas: «And yeah, I’d love to tell you all my problem. You’re not from New York City, you’re from Rotherham” («Fake Tales of San Francisco«). Puede que 10 años después ya no suenen igual, pero el disco sigue siendo el mismo, y el camino que ha hecho la banda vivió a la expectativa del mismo. – Martín Córdova

17. Gorillaz – Gorillaz

2001 – Parlophone

Grabado en Jamaica, el disco homónimo de Gorillaz fue lanzado en marzo del 2001 y la música de la década no volvió a ser la misma. Es por qué Gorillaz es la banda que todos queremos tener. Es la experimentación hecha canción, es el desarraigo del ego en busca de la plenitud de la emoción y por sobre todo, el resurgir de un Damon Albarrn luego de Blur. El álbum varía en estilos musicales con un tratado sonoro especial para cada canción de la misma manera que Yoko Kanno hizo con los soundtracks de la serie Cowboy Bebop. Desde el rock alternativo britpopero en «5/4«, pasando por «Sound Check«, un trip hop lleno de scratchings y efectos sintetizados, y el hip hop y el dub de «Rock The House» y «Clint Eastwood«, Gorillaz lleva las cosas a un nivel más íntimo y despreocupado. No cabe duda que Albarn es un genio compositivo y sumado al trabajo de arte visual de Jamie Hewlett, quien dio forma a 2-D, Russel Hobbs, Noodle y al terrible Murdoc Niccals, tenemos una obra cumbre que volvió a popularizar el concepto de banda virtual llegando a vender más de siete millones de copias. Fue una luz en la esperanza de todos aquellos que disfrutan la música que se hace con el corazón. – Santiago Qura – Reseña completa

16. The Flaming Lips – Yoshimi Battles the Pink Robots

2002 – Warner Bros. Records

Muy pocas bandas estaban haciendo lo que The Flaming Lips hacía a principios de los 2000: este álbum ni reinventó el genero ni lo trajo de vuelta (aunque se lo conoce como influencia de grandes músicos de ahora, como Kevin Parker) pero fue un gran aporte para el mismo. Existe un debate sobre si el disco es o no conceptual: los robots representan la enfermedad que sufre la protagonista, pero el encanto del álbum es la armonía en la que conviven canciones sobre pelear con robots que quizás hablen sobre algo tan delicado como vida y la muerte. Muy aparte de la historia de fondo que trae consigo, el álbum tiene falsetos, explota en overdrives y teclados pesados con la voz de Wayne Coyne derramada sobre todo. Si bien el álbum es corto, se siente mas largo de lo que es (45 minutos) y en algún punto de todo se queda colgado en largas notas, para hacernos dar cuenta de que nosotros somos quienes colgaron. Muy pocos discos pueden hacer eso y The Fleming Lips lo logró en el 2002. – Martín Córdova

15. Juana Molina – Un día

2008 – Crammed Discs

Con Un Día, su quinto álbum de estudio, Juana Molina presenta un quiebre en su discografía. La sensación orgánica ya no viene de guitarras dulces o su lírica tan infantil e inocente. Los loops pasan de ser un adorno a funcionar como base estructural en los ocho largos temas que componen el disco. La línea que distingue los sonidos sintéticos de los naturales se difumina hasta lograr un espectro sonoro amplio y autónomo. Como resultado de su experimentación con instrumentos acústicos, sintetizadores y una loopera, termina siendo fácil perderse entre la infinidad de capas que Juana va construyendo hasta lograr un caos calculado. – Fernando Pagano

14. Red Hot Chili Peppers – Stadium Arcadium

2006 – Warner Bros.

El hecho de que Stadium Arcadium haya sido planeado como un álbum triple, que finalmente fue convertido en un disco doble al cual no le sobra una sola canción, es la demostración perfecta de cuán inagotable es la dupla compositiva que formaron Anthony Kiedis y su amigo Flea en la secundaria, y persiste aún hoy. Potenciados aún más por la presencia del hiperactivo John Frusciante (en su último trabajo con los Peppers antes de alejarse de la banda en 2009) y el virtuosismo de Chad Smith, este es sin dudas el disco más cuidado y prolijo de los californianos, lo que no implica que hayan dejado a un costado su electricidad: el hit “Dani California”, la impaciencia de “Storm in a Teacup” o la irónica “Hump de Bump” lo demuestran. Pero la máxima fortaleza de Stadium está en las baladas: “Wet Sand”, por ejemplo, les trajo a los fans un nuevo gran tema lento para quienes ya estaban empachados de los que vinieron con Californication (1999), y el track que le da nombre al disco es sin dudas una de las canciones más hermosas del grupo. De esa manera, el álbum sirve para reflejar todos los costados y todas las posibilidades que los Red Hot Chili Peppers pueden ofrecernos. Hay hits, baladas, rock y notas de bajo salpicadas durante casi una hora y media. – Lisandro Ruiz Díaz

13. Gustavo Cerati – Siempre es hoy

2002 – Sony/BMG

Después del éxito rotundo que fue Bocanada, Gustavo Cerati se volcó de lleno en la electrónica para lanzar Siempre es hoy en 2002. Con 17 canciones, es su disco más extenso, pero en ninguno de sus 70 minutos peca de ser innecesariamente largo. Cada tema parece desembocar en el siguiente con la naturalidad sintética propia de la electrónica. Desde los beats en crescendo al comienzo de “Cosas imposibles” hasta el final ambient de “Especie”, este es un disco en el que géneros tan disímiles como el folklore y la electrónica o el pop-rock y el rap se fusionan para dar a luz a un ecosistema musical con vida propia. – Fernando Pagano

12. Miranda! – Es mentira

2002 – Secsy Discos / Pelo Music

Volvía a casa del colegio. Estaba en séptimo grado allá por el 2002 y el Sol calentaba fríamente las baldosas capitalinas del barrio. Puse Locomotion, y se mostraba frente a mis atónitos ojos Bailarina, el primer video de Miranda! Curiosamente, muchos tenemos exactamente este recuerdo marcado en nuestras memorias. Fue el inicio del fuerte impacto que ellos tendrían en la cultura alternativa local, siendo referentes junto a Nerdkids, Adicta, El otro yo, Boom Boom Kid, Cabezones, entre otros. “Vos clavaste el cuchillo y yo lo hundo” dicen los chicos de Miranda! Y esa herida se hizo una hermosa cicatriz llena de extravagancia pop en un primer disco que si bien no es tan exacto como los otros, irradia la visión colorida que marcaría a toda una generación. Con Es mentira, editado en su momento por Secsy Discos, nos invitaron a desaparecer por un ratito del Mundo y al volver a la realidad, el glitter nunca pudo salir de nosotros. – Santiago Qura

11. Björk – Vespertine

2001 – Polydor Records

Cuatro años después del extrovertido y explosivo Homogenic, Björk lanzó su contracara íntima e introvertida. Vespertine, uno de los primeros discos filtrados en internet, toma las cuerdas y los beats de su predecesor y los vuelve mínimos. La meticulosidad a la hora de recopilar sonidos para después volcarlos en forma de percusión lo vuelve un álbum hogareño y cálido, a la manera de una cabaña aislada del frío de la nieve en medio de un bosque. Considerado por muchos como el momento de maduración de la artista islandesa, también pone en primer plano su capacidad lírica: logra camuflar una sexualidad explícita entre su inocencia vocal y la pureza sonora. – Fernando Pagano