10. MGMT – Oracular Spectacular

2007 – Red Ink / Columbia

En 2007, Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser pusieron al pop psicodélico en el centro de atención de todos los festivales con Oracular Spectacular, uno de los mejores discos debut de la década. Cargado de hits como “Kids” y “Time To Pretend”, este disco llevó al dúo a la fama con una rapidez considerable. A lo largo de diez temas que promedian los cuatro minutos, MGMT rebalsa una fosforescencia juvenil que puso a toda la escena alternativa a bailar canciones que, aunque pocos lo admitieran, eran puramente pop. Disco a disco, fueron perdiendo ese aire adolescente, casi playero, en la búsqueda de un sonido más maduro. Pero, con Oracular Spectacular, quedó documentada una etapa que todos, de vez en cuando, extrañan. – Fernando Pagano

09. Yeah Yeah Yeahs – Fever to Tell

2003 – Interscope Records

Fiebre: un aumento inusual de temperatura en el cuerpo humano, alerta de médicos y madres o un sinónimo de entusiasmo y exaltación hacia un evento, cosa o actividad. Fever To Tell, podría literalmente connotar una suerte de urgencia expresiva, una necesidad comunicativa voraz que enciende el cuerpo y lo exalta en niveles injustificados. Con total certeza, es un grito identitario del colectivo juvenil que emergía disruptivamente en la primera década del segundo milenio. Inescrupuloso, contundente, implacable, tan hedonista como el afán de expresar cada una de las onomatopeyas que componen el nombre de la banda de Karen O. Fever to Tell es crudo y libertino, demanda atención absoluta desde que irrumpe la fortaleza de “Rich” y aboga por el desenfreno hasta el último de sus acordes. Entre tanto, se mantiene impúdico con “Date with the Night”, “Black Tongue” y la memorable “Pin”, irreverente con “Man” o “Tick”, encuentra profundidad con “No No No” o la movilizadora “Y Control” y, de un modo completamente impredecible, nos vale de hermosas canciones de amor perfectamente aggiornables a su fugaz y caótico contexto temporal: “Modern Romance”, la preciada (y escondida) “Poor Song” y la inmensa “Maps”. Directo, intenso y despiadado, grabado con fuerza en la piel de cada joven incomprendido, insatisfecho y hambriento de vida en el nuevo milenio, Fever To Tell es sin duda uno de los discos más emblemáticos de su generación. – Agustina Checa

08. PJ Harvey – Stories from the City, Stories from the Sea

2000 – Islands

Si en sus primeros discos, PJ Harvey sonaba oscura y distante para el público general, con este disco esa sensación se modificó al completo. Conocida por su maestría para generar atmósferas oscuras a través de letras enigmáticas y sonidos opresivos, con Stories from the City, Stories from the Sea, Polly Jean logró sonar más cercana que nunca no solo con un sonido que había dejado de buscar la incomodidad y ahora sonaba lo más hermoso y perfecto posible, sino también con letras que conectaban con sentimientos inseparables de la condición humana como la insatisfacción, el desamor y la frustración con una simpleza con la que era muy fácil conectar. Producido como un trabajo que habla sobre la desolación y la desconexión en las grandes ciudades (Harvey habla específicamente de Nueva York, pero podría ser cualquiera), Stories es un disco que te rompe el corazón y después te enseña a repararlo, que actúa como el abrazo de un amigo en el peor momento y que grita aquello que posiblemente calles todos los días, mientras de fondo guitarras y pianos se funden para generar un sonido que pone la piel de gallina. Pocos discos pueden hacer eso. – Federico Del Val

07. Daft Punk – Discovery

2001 – Virgin Records

Tan brillante como es Homework, Discovery es uno de esos trabajos que llegan una vez en la vida para cambiar el paradigma y representar un quiebre con todo lo precedente. Vivimos en un mundo post-Daft Punk, y que estos dos franceses haya logrado infiltrarse en la masividad y penetrar en la consciencia colectiva con su obra cumbre del 2001 es algo milagroso. Discovery no es sólo un trabajo musicalmente compacto y brillante de principio a fin, sino un hito importante en la cultura pop toda. Aplicando una accesibilidad pop a sus raíces dance-house, el dúo democratizó la electrónica y la puso al alcance de cada mano, para que sólo siga desarrollándose y adquiriendo prominencia en los años subsiguientes. Es una colección de hits, y analogías podrían trazarse con OK Computer de Radiohead en lo que concierne a ambas discografías. Discovery, epitomiza sobre la marca registrada de Daft Punk de festividad eufórica con sensibilidad robótica, sintetizando influencias como Kraftwerk y Giorgio Moroder para actualizarlas bajo una luz consciente y orgullosamente kitsch. En una época, Discovery significaba el equivalente musical obligatorio de una fiesta: desde los loops de «Crescendolls» hasta las líneas de sintetizadores más melódicas y pasando por la percusión de las inolvidables «One More Time» y «Harder Better Faster Stronger«. Una obra dinámica que sigue sonando simultáneamente retro y futurista, que definió el tinte de una época entera y que conserva tanta potencia bailable ya sea en un boliche como en tu propia habitación. – Bartolomé Armentano

06. Radiohead – Kid A

2000 – Parlophone

El año 2000 sería testigo de uno de los sucesos musicales más influyentes para la música de ahí en más. Abiertas las puertas del siglo XXI, un nuevo paradigma se estaba por gestar. Producido por Nigel Godrich y considerado por la revista Spin como el disco más esperado desde In Utero de Nirvana, el sucesor del icónico y fundamental OK Computer, Kid A, nace desde los vapores contradictorios del éxito, el caos creativo y el casi final de la banda (ver Meeting People is Easy), pero es también con el que Radiohead cimentaría todo respeto a nivel mundial, que mantiene hasta la fecha y coloca a los cinco de Oxfordshire, como una de las bandas fundamentales de nuestros días. Como quien opta por el camino mas difícil en el momento menos indicado, después de OK Computer todo hacía prever que la experimentación ya había llegado muy lejos, pero los primeros meses del nuevo milenio traerían consigo esas primeras canciones que se irían filtrando, en plena globalización de internet, Napster, y todos sus derivados, mostrando una forma completamente nueva para una banda de rock. Piano, beats, música clásica, sintetizadores y samples (como en la apocalíptica y adorada «Idioteque«, de piezas de Paul Lansky y Arthur Kreiger) le dan forma a una obra única, que es fiel reflejo de un momento en que la humanidad comenzaba a dejar de ser lo que era, usando a la máquina/arte para vencer a la máquina/estado -control (cualquier similitud con el mensaje de Pink Floyd en los ’70s, salvando las distancias ideológicas, no es mera coincidencia). Uno de los discos fundamentales de la década, ese que abrió caminos y descifro entre 0s y 1s y las voces distorsionadas y tartamudas de un Yorke sacado, confuso y reflexivo, que el futuro ya había llegado, nada más cierto. – Alejandro Hoffmann

05. Babasónicos – Jessico

2001 – Pop Art Discos

Año 2001, Argentina se encontraba en la mayor crisis económica y social de su historia y Babasónicos se había quedado sin discográfica. Frente a un escenario tan apocalíptico, la banda más innovadora del rock alternativo de los ’90 concibió un disco que redefinio no sólo su sonido sino el del rock nacional por toda la década que vendría después. Jessico es un album valiente por parte de una banda que no tenía nada para perder y que se atrevió a aprovechar la situación más desfavorable para modificar su sonido de forma extrema. Construido como un matrimonio entre el rock y el dance más electrónico, Babasonicos construía un relato en el que el sexo y la noche actuaban como necesidades extremas para sobrevivir a la deblace de un país destruido. Si en los años posteriores, con Infame, hablarían de la fama adquirida, el encanto de Jessico es su ideología completamente populista. Es un disco en el que logran apelar a los deseos más básicos traducidos en la calentura de la pista de baile y al mismo tiempo esbozar una crítica irónica y muy lúdica a la frivolidad de los años menemistas. Fue y será siempre la banda sonora perfecta para una fiesta popular. – Federico del Val – Reseña completa

04. The White Stripes – Elephant

2003 – V2 / XL / Third Man Records

The White Stripes nos dan cátedra en cuanto a los alcances de su sonido de garage: toman una idea aparentemente simple, como la premisa de “Seven Nation Army”, y la explotan para crear un himno tan hipnótico como sucio y desprolijo. Lo mismo sucede con “I Just Don’t Know What To Do With Myself”, un cover de un track pop de los sesenta, en el que convierten una melodía clásica para que todo vuele todo por los aires y aplaste como un elefante. Durante todo el disco los Stripes son insistentes y constantes, y machacan sus instrumentos solo para bajar -por momentos- en los dulces tracks acústicos. La “mugre” y el desorden no parecen estar calculados, pero crean reglas de juego propias para una de las bandas con más química del universo entero; Meg mete ruido de platillos mientras marca el latido del álbum como un fuerte y pesado caminar, mientras el que por entonces era su marido hace chillar las cuerdas tanto de su voz como de su instrumento. Es el disco que define a una de las bandas de la década y consagra a Jack White como un guitarrista novedoso y único, e incluye los que luego fueron por siempre los temas más emblemáticos del grupo. – Lisandro Ruiz Diaz

03. Arcade Fire – Funeral

2004 – Merge Records

Una banda-orquesta de canadienses y su álbum debut, publicado a través de un modesto sello, trajeron a la década himnos pop más épicos, luminosos y dramáticos que los de U2, y se pusieron en el bolsillo a figuras como David Bowie, Barack Obama y el Indio Solari. El título y la temática de Funeral giran en torno a una tristeza esperanzada luego de una época sin luz -‘Une Anne Sans Lumiere’- en que varios integrantes de Arcade Fire perdieron a algunos seres queridos. Liderados por Win Butler, su esposa Regine y su hermano Will, saltaron rápidamente del desconocimiento gracias a internet y de la noche a la mañana se convirtieron en una de las pocas bandas de estadio que dio la época, y en un grupo de culto con solo un puñado de canciones. Multiinstrumentistas todos, despliegan violines, violonchelos, xilófonos, acordeones y más para construir y luego decorar de una forma algo maximalista los diez tracks que componen el álbum. Entre imágenes trágicas, pero profundamente románticas y poéticas («Tunnels«), hablan de amor y de amor fraternal («Wake Up«), de la unidad para salir adelante y de canalizar nuestras energías («Power Out«) para generar tormentas y mover montañas, aún cuando todo eso nace desde el miedo y la angustia. Funeral es una obra cálida y atemporal, como un libro de cuentos de otro siglo. – Lisandro Ruiz Diaz

02. Radiohead – In Rainbows

2007 – XL Recordings

Existen tantas razones que hacen a In Rainbows uno de los discos más importantes de su década como personas que se hayan sentido contenidas, impresionadas o conmovidas por él. La séptima creación de Radiohead se paró sobre brazos de gigantes sólo para exclamar que no les debía nada. El renacer sonoro, administrativo (cambio de sello y la conocida jugarreta distributiva en su lanzamiento) y conceptual de los británicos fue inesperado, y ante todo, revolucionario. Para quienes nacieron a ocasos de los ochenta o principios de los noventa, In Rainbows fue quizás el primer disco de Radiohead adquirido racionalmente. El hype alrededor de su génesis fue sin dudas tan memorable como su espera. Pero… ¿qué hace que éste disco sea tan rico en excepcionalidades? La solidez de sus composiciones, claro, pero también la pureza de los sentimientos que inventa en cada una de ellas. Creo que pocas sensaciones son equiparables a la satisfacción instantánea de los primeros acordes de “15 Steps”, la placentera inmersión de “Weird Fishes/Arpeggi” o el inconmensurable placer de “House of Cards”, “Reckoner” o “All I Need” o [inserte otra canción de In Rainbows aquí]. Será por sus poderosos matices o sus inquebrantables líricas, por la hermosa manera en la que sus nuevos elementos enaltecieron las elecciones artísticas de la banda, o por la frescura con la que se irrumpieron en la oleada final de su década. Cualquier razón es válida: In Rainbows es magnánimo, innecesariamente consagratorio, imponente y único en su especie, tanto por la calidez de las canciones que lo componen como por la singularidad de las adictivas emociones que despierta. – Agustina Checa – Reseña completa