Este año Indie Hoy cumplió 10 años de vida. Después de celebrarlo a lo grande con un festival en Ciudad Cultural Konex el pasado 7 de octubre, de la acción en redes sociales #MiTesoroIndie y de una serie de ensayos que recorrió las escenas de las principales ciudades argentinas, esta semana nos enfocaremos en recordar los 100 mejores discos que escuchamos durante estos 10 años de existencia.

Como es habitual, develaremos la lista de a poco: cada día publicaremos nuevas 20 posiciones. Empezamos el lunes mostrando del 100 al 81, el martes del 80 al 61, y así sucesivamente hasta el viernes. Las portadas están vinculadas a Spotify, para que volver a escuchar ese disco -o conocerlo- sea más fácil.

100. Girls – Album

2009 – True Panther Sounds

Album, el primer esfuerzo creativo entre un punk con padres liberales de la costa oeste de Estados Unidos (Chet “JR” White) y un adicto excomulgado nacido en un culto fundamentalista (Christopher Owens), es absolutamente todo lo que debería ser. Desde sus segundos iniciales impacta con la crudeza de sus rasguidos guitarreros y la sincera irreverencia de su prosa. Desgarra de la misma forma en la que entretiene, con empatía, narrando historias, sentimientos y frustraciones fácilmente identificables. Dame más amor, agente masculino, quien sea que seas. Con un lenguaje directo y la urgencia expresiva de sus guitarras estridentes, Girls presenta una paleta sónica que sirve como refugio ante un mundo cruel, solitario, despiadado e implacable. Entre odas a ex amigos, padres, amores perdidos y no correspondidos Album predica (altruista y accidentalmente) himnos generacionales para gritar a todo pulmón. Estirate, tócame, ¡estoy aquí! Y no quiero pelear más. – Agustina Checa

99. Matilda – Para ser movimiento

2008 – Planeta X Discos

Desde su gestación durante aquella vorágine multi-presidencial de fines del 2001, Matilda ha pasado más de quince años entablando diálogo con su contexto, abordando temas colectivos mediante un canal tan democrático como la canción pop. El dúo rosarino, integrado por los gestores culturales Juan Manuel Godoy e Ignacio Espumado, fue rápidamente reconocido por recuperar el género en un imaginario nacional entonces dominado por el rock barrial. Si bien sus influencias databan de un par de décadas –desde el retro-futurismo de Kraftwerk hasta la declaración obrera de Depeche Mode en Construction Time Again–, Matilda sí tuvo el mérito de anticipar el revival del electro-pop que acontecería luego. Para ser movimiento, su tercer LP, es el trabajo que mejor cristaliza todo aquello que define a Matilda como banda: la confluencia de bases rítmicas programadas e instrumentos analógicos, de pistas solapadas de sonidos sintetizados con bajos pulsantes y teclados melódicos. Tal como lo evidencia su constante ascenso, Matilda se ha mantenido fiel a la premisa que titula este disco: es una banda que nunca dejó de moverse, jamás estancándose creativamente. – Bartolomé Armentano

98. St. Vincent – MASSEDUCTION

2017 – Loma Vista Recordings

Si tuviera que apostar, arriesgaría que el nexo temático que unifica al repertorio de Annie Clark reside en el sentimiento de alienación. Bajo el nombre de St. Vincent, ha lanzado una sucesión de discos impolutos cuyas canciones circunnavegan este tópico: Actor (2009), Strange Mercy (2011) y St. Vincent (2014). MASSEDUCTION, su más reciente lanzamiento, es otro fidedigno retrato de enajenación, pero el detonante ahora es, inevitablemente, la fama – o la adyacencia a la fama. Tiene sentido si se considera el ascenso meteórico de Clark durante la última década: de exiliada de Berklee, a integrante alada de la banda en vivo de Sufjan Stevens, a solista ingenua, a guitar-hero aclamada por la crítica, a co-autora de una colaboración con David Byrne, a éxito comercial certificado con un Grammy, a anzuelo de la prensa por sus relaciones de alto perfil. Lo que germinó fue un trabajo decididamente pop, con producción de Jack Antonoff incluida. MASSEDUCTION es una extravagancia decadente de fosforescencia Day-Glo y melancolía híper-saturada, un álbum que extrapola lo personal para hacer una disección profunda sobre seducción y dinámicas de poder, sea este de naturaleza sexual-afectiva, económica o geopolítica. – Bartolomé Armentano – Reseña completa

97. LCD Soundsystem – This is Happening

2010 – DFA Records

Si el personaje de Kate Hudson en Almost Famous nos dejó una lección, es que la noción de algo aconteciendo es sinónimo de vitalidad. Durante los primeros treinta segundos del opener “Dance Yrself Clean” no hay una sola voz audible, pero persiste la sugerencia de un suceso ocurriendo. Este no te incluye, hasta que un sintetizador colosal irrumpe en escena y se apropia del plano principal de la mezcla, invitándote a la discoteca. Bienvenidxs al mundo de This Is Happening. Debido a los ocho años que pasaron desde su salida, el tercer disco de LCD Soundsystem puede correr el riesgo de ser erróneamente recordado – más considerando la certeza que tenemos hoy de que existe american dream. En el 2010, sin embargo, este lanzamiento fue un evento. Anticipado por la proclamación de que sería el último álbum de LCD, This Is Happening cumplió con la tarea de satisfacer expectativas gigantescas. Para la ocasión, la impronta dance-punk del sello DFA se deslizó para cederle el paso a las referencias artísticas de James Murphy. Más que nunca, aplicó su conocimiento enciclopédico y su producción muscular para reversionar a sus ídolos, canalizándolos a través de su prisma personal de neurosis y auto-consciencia. Si se extraña la euforia de “All My Friends” o la emotividad de “Someone Great”, está más que suplida en cortes como “All I Want”, cuyo slide de guitarra evoca la Berlín sacrosanta de David Bowie y Brian Eno. “Somebody’s Calling Me” remite al Iggy Pop de The Idiot; mientras que la línea de bajo que conduce a “Pow Pow” haría asentir a Tina Weymouth. En This Is Happening, James Murphy no sólo se demuestra capaz de cargar la antorcha de sus héroes, sino también de situarse como su igual. – Bartolomé Armentano

96. Dirty Projectors – Bitte Orca

2009 – Domino Records

Luego de re-interpretar Damaged de Black Flag (porque… ¿por qué no?), Dirty Projectors dejó de ser un alias para las excursiones solistas de Dave Longstreth y pasó a designar una banda consolidada. “Where do you and I begin?”, inquiere Amber Coffman en “Stillness Is the Move”, y la portada del álbum sólo refuerza la noción de límites individuales difuminados: Bitte Orca es una experiencia comunal. Esto se evidencia en la armonización inmaculada de las voces de Longstreth, Coffman y la entonces recién incorporada Angel Deradoorian. Se cristaliza en su percusión, que recurre a la polirritmia propia de la tradición africana. Está en la coalescencia de sonidos diversos: el virtuosismo en la guitarra de Longstreth se funde con cuerdas, sintetizadores, momentos de R&B o folk – y a veces todo esto es a lo largo de una sola canción (como atestigua la maleable “Useful Chamber”), sin nunca sacrificar la uniformidad de la escucha o el concepto original de la banda. Bitte Orca es un álbum sumamente entreverado, sí, pero su llamado a la unidad, por sobre todo lo demás, reside en su aceptación de la sensibilidad pop. Basta solo con escuchar “Two Doves”, una actualización moderna de “These Days”: tal grado de belleza puede ser entendido por quien sea. – Bartolomé Armentano

95. Jack White – Blunderbuss

2012 – Third Man Records

El primer trabajo solista de Jack White cumplió con cualquier fantasía en torno a sí; estaban ahí todos los elementos que todos habríamos esperado en un disco del ex-White Stripes: riffs de guitarras bien sacadas, solos desencajados y hasta coros de voces femeninas. Las diferencias de concepto con dicha banda quizás estén las constantes referencias folk-country-bluegrass (que no solo aparecen en las baladas de guitarra acústica), y las letras mucho más íntimas y sentimentales, girando siempre en torno al amor, la juventud, el dolor y la pasión. – Lisandro Ruiz Díaz

94. David Bowie – The Next Day

2013 – Columbia Records

The Next Day es un discazo. Lleno de grandes canciones. Misterioso, atrevido, introspectivo. Suena a David Bowie, sin dudas. Pero no cae en un cliché de sí mismo, ni en un intento absurdo de “reinventarse”. The Next Day es preciso y funciona como un hermoso conjunto de muy buenas canciones. El disco con el que todo artista querría regresar, si tenemos en cuenta que hacía 10 años que no publicaba material. Y la idea de volver podría sonar a un desafío innecesario. Pero, si no lo lograba David Bowie… ¿entonces quién? – Belén Soria – Reseña completa

93. Alex Anwandter – Amiga

2016 – Nacional Records

En “Siempre es viernes en mi corazón“, tema con el que abre Amiga, las referencias son eficaces: mientras Alex Anwandter canta “Pasan años, pasa el tiempo/martillando el mismo clavo” se escuchan martillazos a modo de pulso rítmico. La canción marca la cancha para lo que sucede: un disco político de marcada sensibilidad obrera, social y de reivindicación de derechos de lxs gays. “La iglesia me mandó al infierno y el congreso piensa que estoy enfermo” reza en el primer track. Nada menos que la problemática de un obrero homosexual en un país sudamericano. El disco está dividido estilísticamente: mientras la primera mitad está marcada por la instrumentación de trabajos previos de Anwandter –sintetizadores, máquinas de ritmo, cuerdas y canciones up tempo, texturas clásicas del tecno pop iberoamericano contemporáneo–, todo se vuelve mas extraño a partir de “Manifiesto“, sexta canción de la flamante obra. Las baterías pasan a ser acústicas, aparecen instrumentos de viento, pianos y todo se torna radicalmente mas íntimo, épico y sobre todo menos bailable. Anwandter se detiene a homenajear a Víctor Jara, armando una historia de amor no correspondido entre un obrero y una estudiante de escuela que se desencuentran en “Caminado a la fábrica“, con la participación de una irreconocible Julieta Venegas, encarnando la voz de la estudiante. Cualquier similitud con “Te recuerdo Amanda” no parece coincidencia. – Valentín Prieto – Reseña completa

92. Real Estate – Days

2011 – Domino Records

No era tarea fácil superar aquél debút homónimo del 2009, con el que saltaron a la blogósfera y conquistaron a cientos de miles. Sin embargo, demostraron que se podía. A base de un lo-fi pegadizo y canciones que transmiten el calor del surf rock, Real Estate editó en en octubre de 2011 Days, su segundo disco, para demostrar lo que mejor les sale: cantarle al verano. Sol, arena y mar: eso es Real Estate. Las 10 canciones de Days son ideales para pasar una tarde debajo de una palmera, viajando, en una tormenta de verano, una caminata por la playa a las seis de la tarde, en soledad tomando un licuado o con amigos una cerveza. Después vendrían dos discos más (Atlas e In Mind), pero Days es al que mejor le sentaron los años. Brindamos por sus veranos eternos. – Rodrigo Piedra – Reseña completa

91. Deerhunter – Microcastle

2008 – 4AD

“Cover me, comfort me”. Las primeras palabras que expresa Bradford Cox en Microcastle se tornan instantáneamente en las demandas del oyente hacia el tercer disco de Deerhunter. Vení, cubrime con la paciencia de tu voz y tus dulces melodías. Hablame de soledad, locura y temor y llename de confort con la hermosura de tus elecciones estéticas. Microcastle es sin lugar a dudas un epítome compositivo en la valorada trayectoria de Deerhunter. No sólo por lo orgánico del devenir de sus canciones sino por la singularidad que enmarca a cada una de ellas. El opener, imponente, desestabilizador, magnífico. La seductora “Agoraphobia” y su dulce y contundente minimalismo. La altiva y jovial forma de honrar lo complejo y taciturno de vivir en “Never Stops” y la perspicaz manera de desacralizar a la juventud con “Little Kids” (taladros en la pared incluídos). La relajada e hipnótica manera en la que la guitarra reverberosa de “Microcastle” incita a la paz para luego destrozarla o la ternura en la que Cox se describe crucificado frente a sus amigos con ritmo de canción de cuna en “Calvary Scars”. La manera en la que se combinan la desgarradora “Green Jacket”, con la tímida elevación de “Activa” solo para detonar en la inmensa “Nothing Ever Happened” (fiel ejemplo de por qué la triada compositiva Cox, Pundt, Archuleta es celebrada con tanto fervor hace tanto tiempo). La divertida paleta de sonidos que enmarca “Saved By All Times” y la fuerza con la que se pueden cantar sus estrofas finales, y ese agridulce descenso final con la etérea “Neither of Us/Uncertainly” y la penetrante “Twilight at Carbon Lake”. Microcastle es inmenso en individualidades, emociones y reflexividades y perfecto en todo su sentir. – Agustina Checa

90. Blood Orange – Cupid Deluxe

2013 – Domino

No conforme con su voz, Dev Hynes salió a la búsqueda de múltiples colaboraciones para el que sería su segundo disco como Blood OrangeCupid Deluxe. No hace falta mucho oído para darse cuenta que Cupid Deluxe está plagado de colaboraciones: David Longstreth (de Dirty Projectors), Caroline Polachek (de Chairlift en el exquisito opener “Chamakay“), Samantha Urbani (de Friends), Clams Casino, Despot, Adam Bainbridge (de Kindness) y Skepta. Interrogado al respecto por el New York Times, Hynes declaró en ese momento que tiene “problemas” para ser la cara de la música que hace, y que su voz no es necesariamente la mejor para sus canciones. Su método es el experimento (tanto con las voces como con los instrumentos): “pongamos el coro ahí, pongamos el saxo acá“. Alma innata de productor. En Cupid Deluxe hay algún bloque bien hip-hopero (“Clipped On”, “High Street” ) y otros que parecen temas de Prince (“No Right Thing“, o la encargada de cerrar “Time Will Tell“). Highlights hay de sobra, pero “On The Line”, “Chamakay” e “It Is What Is” siguen en el podio de sus mejores obras. Cupid Deluxe es un disco veraniego, deliciosamente pop, esencialmente nocturno y sensual, elegante y depravado a la vez. – Rodrigo Piedra – Reseña completa

89. Them Crooked Vultures – Them Crooked Vultures

2009 – DGC / Interscope

El todo no siempre supera a la suma de las partes… Ese es el karma de la mayoría de las superbandas. La historia es conocida, se repite siempre: tres o cuatro gigantes se juntan, los medios acompañan la previa haciendo señales de humo y cuando el disco sale nos encontramos con lugares comunes inconclusos y para nada originales (tipo partido amistoso que termina en empate 12-12 y no deja más que un puñado de gambetas exageradas). Ok. Si me lo permiten les digo que los Them Crooked Vultures son una de las excepciones de la regla. Aunque el encuentro entre Grohl, Homme y Jones (y nobleza obliga incluir al incomparable Alain Johannes) pueda leerse en clave recreativa, las canciones del disco tienen un giro auténtico y renovado que logra sintetizar la experiencia de cada integrante sin sonar a un copy-paste de lo que cada uno haya hecho antes (sin ir más lejos, el trabajo de Grohl en la batería es de los mejores desde Songs for the Deaf). El resultado: un disco de hard rock groovero, entre frenético y rabioso, plagado de guitarras y arreglos cancheros que se cruzan, fluyen, aceleran y se desvían por cortes y cambios de estructura que logran apostar por la riqueza sin resignar demasiado el equilibrio y el golpe de efecto que debe tener una buena canción rockera. Una de las joyitas mejores guardadas de la década. – Calamar Xig

88. Foxygen – We Are the 21st Century Ambassadors of Peace & Magic

2013 – Jagjaguwar

En enero de 2013, el dúo californiano entrega el disco más memorable de su discografía. Plagado de melodías y coros adictivos, Foxygen toma prestado sin culpa a artistas como Dylan y Lou Reed o bandas como los Kinks y los Rolling Stones (por nombrar solo las referencias más obvias). Sin embargo, el resultado final evita la nostalgia o el puro homenaje. Haciéndose eco de bandas psicodélicas actuales como MGMT o Tame Impala, transita por caminos que le dan un sonido fresco y accesible, logrando un pop variado que sorprende en su familiaridad. – Mariano Rosales

87. David Byrne – American Utopia

2018 – Todo Mundo / Nonesuch Records

Con mucho entusiasmo se esperaba el último trabajo de David Byrne, American Utopia. El carismático líder de Talking Heads volvía por fin con un disco en solitario. No lo hacía desde Grown Backwards (2004, Nonesuch / Warner Bros). Cierto es que había participado conjuntamente en diversos trabajos con Brian Eno o Fatboy Slim. Particularmente destacable fue el maravilloso Love This Giant (2012, 4AD / Todo Mundo), creado en colaboración con la diva St. Vincent. Con American Utopia demuestra estar en plena forma, afrontando una madurez elegante y sin bajar el nivel al que nos tiene acostumbrado este artista con una carrera de 40 años a sus espaldas. Brian Eno colabora como productor del disco y co-autor en algunas de las canciones como la que fue el primer single, “Everybody’s Coming To My House“, una suerte de invitación a vivir la vida. El existencialismo y un mundo a veces difícil de entender está presente en este trabajo que se abre con “I Dance Like This“, tema con un estribillo eléctrico. El título del LP no es baladí. Carga contra Trump con frases como “Elephants don’t read newspapers”, en “Every Day Is A Miracle“. También en “Dog’s Mind“. Ya hemos mencionado a Eno, pero no es el único colaborador de este sobresaliente trabajo. Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never), aparece en “This Is That“. También participan en el disco TTY, Happa Isaiah Barr (Onyx Collective) y Sampha, entre otros. En la gira de presentación del álbum, un escenario minimalista y muy “Lynchiano”, nos brindó a un Byrne inspirado. Comenzaba sentado en una mesa con un cerebro en el dentro de la misma. Bailarines que llevaban los instrumentos pegados al cuerpo bailaban junto al cantante. Una original forma de presentarnos el mensaje que transmite con su último trabajo. – Guiomar Fernández

86. Tyler, the Creator – Flower Boy

2017 – Columbia Records

Tyler, the Creator es parte de una ola de hip hop experimental y sensible que hace callar la boca a quienes pretenden encasillar al género en estereotipos caracterizados por el exceso de testosterona. Es por esto que con frecuencia, en sus canciones abandera causas progresistas: Menciona movimientos como Black Lives Matters, así como sucesos de violencia discriminatoria de la historia estadounidense y es crítico del consumismo ciego y las tradiciones morales. Así que también es probable que con sus sugerentes letras simplemente se esté burlando de la “hombría” que normalmente le es exigida a los representantes de ciertos géneros musicales aún en la actualidad. En medio de una estética floral, las abejas, los rumores y los memes difundidos por él mismo, Tyler ha conseguido fijar la atención mundial en este disco que no solo resultó de una genialidad musical admirable, sino que pone sobre la mesa la discusión de asuntos cruciales para esta generación como la identidad sexual, el racismo y las ansiedades, haciéndole honor a su pseudónimo: The Creator. – Laura Camargo – Reseña completa

85. Radiohead – The King of Limbs

2011 – XL Recordings

The King of Limbs es el octavo disco de Radiohead y funciona como una bisagra en su discografía. Une los dos polos de Kid A e In Rainbows; parece tener un poco de ambos. En el medio de estos polos, el camino nos lleva por picos montañosos de experimentación, con orillas en Hail to the Thief. Para muchos, The King of Limbs es sólo una sombra del álbum anterior, pero Radiohead nunca había comprimido su lenguaje en una única obra, tan equilibrada como esta. Un disco corto de sólo ocho canciones, en el que la maquinaria experimental se quiebra con una profunda melancolía (“Codex” por ejemplo), sin abandonar el beat por completo. Solo queda mirar el video de “Lotus Flower” e intentar bailar como Thom Yorke. The King of Limbs va pasando por distintas texturas y emerge en un híbrido de todo lo que había hecho Radiohead hasta el momento, dando una joya con la belleza extraña de una flor artificial. – Juampa Barbero

84. Louta – Louta

2016 – Independiente

Louta irrumpió en la escena en diciembre de 2016 y nada volvió a ser igual. Detrás de ese alias se escondía Jaime James con su primer disco de ocho canciones.  Valiéndose de los recursos compositivos que hay dentro de una computadora, Louta compuso un universo en su propio cuarto.  El disco tiene ocho temas muy distintos, pero con un mismo sello: lo nuevo. Los tres primeros cortes de difusión fueron “Sigo sin entenderte”, “Qué bien que estoy” y “Alto uach”, todos convertidos en clásicos de sus comentadas presentaciones. Beats crocantes, samples que nos llevan más allá del tiempo, melodías pegadizas y letras que rozan la ironía agridulce fueron la receta de un disco que impactó a primera escucha. –  Matías Ferreyra – Reseña completa

83. Alex Anwandter – Rebeldes

2011 – 5AM / Feria Mix

Alex Anwandter nos recuerda que lo personal es político en esta placa, la primera que presenta bajo su nombre. Sin seudónimos ni compañeros de banda, lo que ofrece en ella es un pop tan intimista y desgarrador como apto para la disco. Y es que desde su apertura con “Cómo puedes vivir contigo mismo”, plantea los dilemas propios de las identidades sexuales diversas en sociedades conservadoras. Al mismo tiempo, consigue tejer melodías electrónicas contagiosas con una cadencia inescapable. De igual forma, pistas como “Tatuaje” y “Rebeldes” se erigen como apasionados himnos sobre el amor y sus consecuencias, mientras que “Tormenta” y “Fin de Semana en el Cielo” se perfilan como baladas elegantes que bien podríamos bailar abrazados en la tanda de lentos de una fiesta de prom como las de las películas yankis. Sin lugar a dudas, uno de esos discos que resumen el espíritu indomable de toda una generación. – Laura Camargo

82. The xx – I See You

2017 – Young Turks

Tras cuatro años de espera, The xx lanzaba en enero de 2017 su tercer disco de estudio. Tal como habían prometido, para este disco se alejaron de las atmósferas oscuras de sus trabajos anteriores y eligieron un camino más luminoso y rítmico, y el resultado es, entonces, un disco de expansión. I See You llegó después de que Jamie xx se aventurara en su disco solista In Colour, que lo catapultó como uno de los productores más interesantes de la actualidad. Para el tercer disco de su banda, trasladó su pericia electrónica y aumentó la cuota de canciones bailables, aunque también dejó lugar para momentos más introspectivos. En el tiempo de composición, el cantante Oliver Sim luchó contra su alcoholismo y las letras reflejan su montaña rusa de emociones, sin soltar el optimismo que es la marca registrada de este disco. Lo presentaron en Argentina y lo acompañaron con una cuota visual a cargo del fotógrafo Alasdair McLellan, que pintó un nuevo imaginario visual para el trío británico, cada vez más cerca de lo mejor de Gus Van Sant. Porque desde el comienzo que The xx es eso: atmósferas y emociones que se disfrutan con las imágenes proyectadas en nuestra mente a ojos cerrados. – Rodrigo Piedra

81. Kali Uchis – Isolation

2018 – Interscope / Virgin EMI

Kali Uchis llegó a sus 24 años confiando en tan solo ella misma, superando inseguridades y siendo la oveja negra por un largo tiempo, en una industria en donde no es nada sencillo ser quien querés ser. Estamos ante el comienzo de una carrera que con suerte durará un buen rato. Uchis es especial y este primer capítulo lo confirma. Isolation, el disco que editó este año, es fresco, ecléctico, mira hacia adelante sin abandonar sus raíces, lleno de alma, posee una atmósfera insuperable y juega como la mejor carta de presentación de una artista. Este álbum es el equivalente a tomar una copa de vino mirando cómo baja el sol sobre el océano, la infusión de jazz en cada uno de los diferentes temas y géneros por los que pasa el disco es la frutilla del postre. Es introspectivo pero aventurero, pegadizo pero sin planear sonar en la radio. – Fernando Traba – Reseña completa