40. St. Vincent – Strange Mercy

2011 – 4AD

Luego de dos obras alineadas con el chamber pop, Annie Clark obtuvo su quiebre crítico y comercial con Strange Mercy. Donde su predecesor, Actor, se servía de sonidos cálidos para tocar temáticas frías, el tercer disco de estudio de St. Vincent optó por hacer exactamente lo contrario: bajo su frialdad sonora subyacía el trabajo más personal de su autora. Encarnando el arquetipo de ama de casa proclive a los psicofármacos, Clark abordó tópicos como la alienación, la opresión patriarcal y la supervivencia en el capitalismo salvaje. La portada del LP sintetiza esta asfixia, pero reconfigurándola también en un contexto erótico. “I spent the summer on my back”, inaugura “Surgeon”, y el mensaje implícito puede sugerir tanto sexo como depresión. Es en esta ambigüedad constante donde existe un disco disidente como Strange Mercy. Principalmente, sin embargo, está el hecho de que tal iconoclasia se extienda a lo sonoro. Fue en este álbum donde Clark le cedió el protagonismo por primera vez a su virtuosismo en la guitarra, definiendo su característico estilo en el proceso. Influenciada por Fripp, St. Vincent mostró su apatía por las reglas del rock subvirtiendo el vernáculo del género entero e interrogando el lugar del instrumento más falocéntrico de todos. Su guitarra está tan filtrada por pedales que deja de sonar como una. No es un cimiento sobre el cual cantar, ni un refuerzo melódico, y menos que menos un amplificador de virilidad en forma de solos. Sus riffs aparecen en lugares inesperados, espaciados por una gran cantidad de aire y aportando millones de texturas. Clark dialoga con su instrumento: su voz emulándolo o viceversa, éste enfatizando o contradiciendo sus letras. La fortaleza del álbum está en su facilidad para encontrar de esta manera coordenadas emocionales: sus partes siempre logran intersecarse para evocar una reacción. Strange Mercy no sólo representó el ascenso de Annie Clark a las ligas mayores: es el disco de guitarra más importante de la década. – Bartolomé Armentano

39. Él mató a un policía motorizado – La síntesis O’Konor

2017 – Discos Laptra

Como a muchos, los himnos de Él mató me traen amigos, lugares, sentimientos y viejas formas de ser a un plano sentimental muy urgente. Ahí, en ese lugar, todo duele más, pero todo también se vuelve más hermoso. De modo inevitable, la operación que prosigue es pensar en cambio, porque, así como con esa adictiva sensación “Chica rutera”, los discos siguen ahí, con los mismos acordes, las mismas palabras, y en el justo devenir de la vida, todo a su alrededor cambió de forma más o menos vertiginosa. En este disco, en el que la banda anticipó un cambio y lo dejo instaurado con una producción bisagra (Violencia, 2015) y un single adelanto, me estimula pensar en este nuevo encuentro entre Él mató y sus seguidores. Gente que, como ellos, cambió en este imborrable tiempo y necesita nuevos sonidos y mantras para capitalizar sus sensaciones. Gente que entre incontables formas de vivir comparte esa única e inexplicable experiencia de encontrar y nutrir sentimientos con discos, de crecer escuchando Él Mató, y transformarse a su par. La síntesis O’Konor cumple con esa demanda y exige una entrega similar. Sus diez canciones invitan a sumergirse en un nuevo plano de emociones, algunas familiares, otras hermosamente desafiantes. Sus líricas empujan a enfrentar esos cambios, retratándolos con poderosas narrativas que con igual facilidad pintan escenarios de dicha y tremenda desolación. Su nueva complejidad composicional enaltece sus demandas emotivas, con joyas instrumentales que generan impactos sensoriales, sorpresas que sacuden al oyente y lo incitan a buscar placer en nuevos lugares y de nuevas maneras. Nuevos instrumentos, nuevos recursos en viejos instrumentos y una distintiva forma de apelar sentimientos que Santiago Motorizado escribe y vocaliza de modo inigualable, hacen de La síntesis O’Konor una aplaudida y necesaria adición en el repertorio de una banda que de a poco se fue animando a apuntar galaxias y transformarlas con sentir. – Agustina Checa

38. Lorde – Melodrama

2017 – Republic / LAVA

A simple vista, el segundo disco de Lorde es engañoso. Por fuera parece un disco de ruptura lleno de canciones que aluden al despecho y a la desorientación que vienen luego de la pérdida del ser amado. No obstante, la neozelandesa utiliza el final de una relación amorosa para expresar su transición a la madurez logrando (tal vez sin proponérselo) una radiografía de una generación que vive en un mundo cada vez mas inestable y cuyos referentes parecen estar desapareciendo. Lo que hace de Melodrama un disco importante y una escucha totalmente enriquecedora es cómo a pesar de tener una narrativa pesimista con letras que aluden a noches interminables de alcohol y drogas se pueden percibir los deseos de supervivencia de una mujer atravesando el camino hacia la adultez. Es perfectamente posible afirmar que hay discos que condensan un contexto histórico y a una generación determinada. Es difícil caracterizar a una juventud esperanzada y liberada como la de los ’60 sin analizar los movimientos cultuales empujados por discos como Sgt. Pepper’s o Pet Sounds, así como también entender el nihilismo de la generación X sin leer entre las lineas de un disco como Nevermind. El tiempo lo dirá, pero Melodrama es una obra que dentro de décadas tranquilamente podría servir perfectamente para responder como fue ser joven durante la era millennial. – Federico Del Val

37. The Radio Dept. – Clinging to a Scheme

2010 – Labrador

El tercer disco de The Radio Dept. es un clásico entre aquellos con corazones difíciles de complacer. Si bien por cuestiones de temporalidad el repertorio precedente de la banda no pudo ser considerado en esta lista, Clinging to a Scheme tiene un poderío sentimental especial. Quizás sea el hecho de que fue el último disco de la banda sueca por un hiato de 6 años, y que mirarlo por el espejo retrovisor nos hacía añorar un tiempo pasado mejor, donde Duncanson y Larsson creían en el mundo tanto como para escribir canciones sobre él. Posiblemente porque fue el punto de partida para muchos hacia los paisajes desoladores, sintéticos y acogedores del imaginario Radio Dept. Hablando en certezas: porque dispone de una de las más underrated canciones de amor de los últimos tiempos (“Heaven’s on Fire”), gemas cautivantes de la calaña de “This Time Around” o “A Token of Gratitude”, composiciones políticamente insurrectas que incitan movimiento corporal (“Never Follow Suit” y “David”) y, claro, por la enorme “The Video Dept.”. ¿Mañana es mejor? – Agustina Checa

36. Yo La Tengo – Fade

2013 – Matador

Fade llegaba en 2013 luego del adelanto del EP Stupid Things y casi cuatro años después del ecléctico y ambicioso Popular Songs. A contraposición de este último, Fade se mantiene conciso, focalizado, fácilmente accesible y con una coherencia interna pocas veces buscada por la banda. Cuarenta y cinco minutos que nos llevan de paseo a mundos interiores y nos devuelven renovados. Un disco íntimo y pequeño, que en su familiar sonido muestra una nueva faceta de la banda: permitirse ciertas limitaciones (como la no inclusión de largos pasajes instrumentales, sean noise o ambientales) para construir una obra precisa, abierta y enteramente disfrutable tanto por los viejos seguidores como por los que quieran acercarse por primera vez al peculiar universo de Yo La Tengo. – Mariano Rosales

35. Prietto viaja al cosmos con Mariano – Le Prièt VAHA-CHOSMOS E-BA CON MAORIAN!!!

2011 – Independiente

La nostalgia y la melancolía son impresiones de algunas postales del barrio o de cualquier lugar donde se pasa caminando y queda impregnado en la mente como gotas de lluvia en la ventana. Este disco representa un montón de sentimientos e impresiones encontradas y dibujadas en un boceto que tiene mucho del rock nacional pero llevado a un clima mucho más psicodélico. Sólo guitarra y batería, con una lírica porteña, casi hasta tanguera, interpretada por la voz de Maxi Prietto cargando un dolor inmenso y visceral, tan diferente a lo que hizo luego con Los Espíritus. Le Prièt VAHA-CHOSMOS E-BA CON MAORIAN!!! tiene veintiocho canciones que levitan entre lo progresivo y la balada, desde un cover en español de Leonard Cohen hasta el cierre desgarrador de “Divagando en el salón cósmico”. Rememoraciones de un pasado que alteran las afecciones y la sumatoria de imágenes casi cinematográficas de los escenarios como de las situaciones damnificadas. – Juampa Barbero

34. MGMT – Congratulations

2010 – Columbia

Congratulations es el enfrentamiento de MGMT con la vida en la Tierra. Después del primer álbum que los llevó a vender más de un millón de copias, esta sería una especie de reflexión y un suspiro aliviante a su experiencia. Desde el título ponen en cuestionamiento al ego artístico y se pasean por un pasillo estrecho donde las paredes se disuelven en distintos tamices y nos hacen entrar en un territorio más onírico en el que es posible encontrar a personajes como Dan Treacy, Brian Eno y Lady Gaga en las palabras. Desde la técnica, se alteran las bases y una balada frente al fuego puede convertirse en una indagación lisérgica. El dúo conformado por Andrew VanWyngarden y Ben Goldwasser presentaba en 2010 un disco de psicodelia con reminiscencias ochenteras: sonaban enfocados en dejar un concepto claro de su obra y no tanto en hacer un montón de canciones exitosas y pegadizas como en Oracular Spectacular (2007). – Juampa Barbero

33. Grimes – Art Angels

2015 – 4AD

Art Angels es el mejor trabajo de la canadiense a la fecha: una sinfonía pop cuya sensibilidad invita al baile ya no en los confines de tus auriculares sino en la magnitud de una discoteca. El LP germinó de cómo ejecutivos llamaban continuamente al sello de Boucher para solicitar al responsable detrás del “sonido de Grimes”, como si su trayectoria no hubiera podido ser mérito de todo su trabajo, talento y esfuerzo. La cantante de “Oblivion” rechaza la idea de que una mujer en el pop es un mero vehículo para los dotes de un productor, por lo que produjo por primera vez enteramente por su cuenta. Art Angels reemplazó así la catarsis y la victimización de todo lo anterior por un sonido más renovado y agresivo que nunca, reflejo más apropiado de quién era ella por 2015. Para continuar evidenciando semejante autonomía, la autodidacta no se limitó a su comando inmaculado en la electrónica, sino que aprendió también a tocar violín, batería y guitarra. Boucher, estandarte de la autogestión, se postuló como la estrella pop menos pensada con uno de los mejores discos del género en los últimos años, pero cierra Art Angels afirmando: “I’ll never be your dream girl”. Tan atravesada por la contradicción, podría ser una digna sucesora tanto de Britney como de Prince según le plazca. – Bartolomé Armentano

32. Luca Bocci – Ahora

2017 – Independiente

El álbum debut de Luca Bocci es una muestra de que los pibes mendocinos no solo están siendo de capaz de generar la música más interesante de esta nueva generación, sino que también lo hacen cerca de la diversidad y de una búsqueda constante, que no se queda a dormir en el término “indie”. Con un sonido que remite al rock nacional más clásico (de la mano de un Charly García post-Serú Girán y las primeras composiciones de Los Abuelos de la Nada), el líder de la banda Alicia lanzó en abril de 2017 un disco que se sirvió de la simpleza para exponer, con fuerza, lo más auténtico de su persona. Ahora que sus canciones ya no son complicadas, el Bocci pisa fuerte y con dulzura, abrazando con su música a les jóvenes de toda Latinoamérica. – Lisandro Ruiz Díaz

31. Anderson .Paak – Malibu

2016 – Empire / Obe / Steel Wool / Art Club

Que el videoclip de “Come Down” parezca una suerte de retrato viviente y aggiornado de aquella suntuosa portada de I Want You, el álbum de Marvin Gaye de 1976, no es un hecho azaroso; y esa es la mejor parte de la historia. Anderson .Paak, ex Breezy Lovejoy, firma con un punto delante de su apellido para recordar la importancia de los detalles, y esa misma minuciosidad se ve reflejada también en el sucesor de Venice, el primero lanzado bajo ese seudónimo. Malibu representa un punto de inflexión en la carrera de este californiano apenas treintañero, que con su sonrisa compradora pareciera querer disimular tanto virtuosismo, y es evidente que aquí ha encontrado su propia voz. Si Venice ya era un excelente disco de hip hop y R&B, este opus de 16 canciones deja la vara aún más alta; el otrora protegido de Dr.Dre se resiste a ser encasillado, y junto a nombres como Madlib, The Game y Kaytranada, moldea una producción impecable donde el futuro que el rap ha señalado para la música americana convive con una mirada cruda y profundamente personal, al tiempo que engrosa el legado que dejaron tótems como Stevie Wonder, el mismo Mavin Gaye o James Brown. – Marina Cimerelli

30. Los espíritus – Gratitud

2015 – Independiente

Luego de su primer disco homónimo, que recibió una gran aceptación de su público, Los Espíritus volvían en 2015 con Gratitud. El álbum está integrado por un puñado de diez canciones que siguen en la senda del sonido tan particular que logró la banda comandada por Maxi Prietto y Santiago Moraes. Gratitud fue grabado en marzo de ese año en solo cuatro días en los que transformaron el Club Plasma en un estudio de grabación recolectando micrófonos, cables, instrumentos y demás para crear uno de los discos del año. Las canciones son marcadas por el beat de un blues del año 2015, dejando atrás cualquier prejuicio del género, entrando en trance con un chamán que consume LSD en Constitución. Si el primer trabajo fue una catapulta para el grupo, este sin dudas los dejaba bien parados para seguir caminando por el cerco de la música viajera del sigo XXI. – Matías Ferreyra

29. Kendrick Lamar – To Pimp a Butterfly

2015 – Interscope / Aftermath / Top Dawg

Kendrick Lamar usó To Pimp A Butterfly, su tercer disco de estudio, en forma de espejo para que la sociedad norteamericana se vea reflejada en él y así poder escupirle en la cara. Lejos de querer retratar la vida de alcohol, drogas y violencia en su barrio de Compton, California, Kendrick toma herramientas del soul, el jazz, el funk y el R&B para despacharse con el disco de hip hop y rap más importante de nuestra década. Desafiante, agresivo, introspectivo y crítico, el autodenominado nuevo rey del rap abre el disco con un funk plástico de la mano de George Clinton (Funkadelic) que indica lo vertiginosa que será la escucha. Por ejemplo, mientras otros artistas afroamericanos hicieron canciones para protestar contra los asesinatos en manos de la policía por motivos raciales (Prince con “Baltimore”, para nombrar uno), en “The Blacker the Berry”, Kendrick dice “So why did I weep when Trayvon Martin was in the street? When gang banging made me kill a nigga blacker than me? Hypocrite!”. De esta forma le pide a la sociedad negra no ser hipócrita y que si bien no debe callar los abusos policiales, también necesita cuestionarse los asesinatos entre pandillas. To Pimp A Butterfly deja hits como “King Kunta”, “These Walls” o “I” y también varios pasajes instrumentales donde Kendrick se recita un mismo poema. La última sorpresa llega al final en “Mortal Man”, cuando Lamar mantiene una conversación con la voz verdadera de 2Pac Shakur. – Juan Facundo

28. Phoenix – Wolfgang Amadeus Phoenix

2009 – Glassnote / Loyaute

Bailar “Lisztomania” con una cerveza en mano, sentirse en una película (dirigida por Sofia Coppola, claro) con “1901”, pensar en alguien que nos gusta con las dos partes de “Love Like a Sunset”, hacer un melancólico viaje imaginario a “Rome” o reflexionar sobre las decisiones que nos cambian la vida con “Lasso”. ¿A cuántos escenarios distintos puede transportarnos un gran disco como Wolfgang Amadeus Phoenix? Los paisajes coloridos y sentimentales de las 10 canciones compuestas por Phoenix pintaron mucho más que las tierras europeas, lo que logró que el álbum no solo fascinara hasta en los más remotos rincones del planeta indie (nosotros como ejemplo) sino que además se expandiera «from a mess to the masses». Wolfgang Amadeus Phoenix fue el pase definitivo para que los franceses se coronaran dentro de la realeza musical de su país como exponentes cruciales del género y aun hoy funciona como la carta de presentación esencial para todos aquellos que deseen comenzar a explorar los horizontes de sensibilidad emocional que nos propone la banda. – Romina Bedrossian

27. The War on Drugs – Lost in the Dream

2014 – Secretly Canadian

Lost In The Dream dura exactamente 60 minutos. Una hora. Y no es que le sobre: The War On Drugs tenía mucho que decir por 2014. Convirtieron a su tercer disco como la pieza definitiva de su discografía. Sus canciones no son simples y no te aturden de principio. La mayoría de ellas comienzan tranquilas, pero a medida que pasan los minutos, más interesante se pone la cosa, haciéndonos caer en un espiral de guitarras, bruma y teclados de los cuales no podemos escapar ni pasar a la siguiente canción. El disco nos lleva. ¿Quién iba a decir, entonces, que una banda casi maldita y después de un gran éxito como Slave Ambient iba a sacar un disco incluso superior? Lost in the Dream es su disco más cancionero, melancólico, musicalmente obsesivo que compite codo a codo con el disco que le seguiría, A Deeper Understanding. Este tercer disco se consume casi sin tener desperdicio, tan excelente que logra acaparar la atención durante toda su duración. – Rodrigo Piedra

26. Mac DeMarco – Salad Days

2014 – Captured Tracks

Desde que lanzara su disco-bisagra 2, muchos lo han comparado con Jonathan Richman, quizás uno de los personajes más outsiders dentro del mundo outsider. Quizás la comparación llegó después de que el mismo Mac DeMarco (cuyo nombre real es Vernor Winfield McBriare Smith IV) haga un cover de él en vivo, pero efectivamente hay una línea comparable con el líder de los Modern Lovers: la manera de contar las historias y de musicalizarlas. Para Salad Days, DeMarco fue firme y retó a su costado de compositor: no quería seguir escribiendo canciones que no sean de nada, o ambiguas. Convencido de que hacer canciones más “negativas” iba a ahuyentar a un par de seguidores, no le importó mucho y en su estudio de Brooklyn se encerró a componer y grabar todos los instrumentos de éste, su tercer disco de estudio. – Rodrigo Piedra

25. Arcade Fire – The Suburbs

2010 – Merge

Si Funeral, el LP debut de Arcade Fire, ya dejó claro que esta banda iba a marcar un antes y un después en la música alternativa a nivel global, el tercer trabajo, The Suburbs, no fue más que la constatación de que su capacidad de crear himnos era inagotable. 16 pasajes musicales componen este trabajo completo y cuidado que nos transporta a unos suburbios de juventud plagados de recuerdos. Ese fue el punto de partida para un Win Butler en estado de gracia que se inspiró en la infancia con su hermano Will en The Woodlands (Texas), suburbio de Houston en el que crecieron. El tracklist del álbum nuevamente sorprendió por el amplio abanico instrumental que aportan los canadienses, así como por la épica de los temas. El camino de Arcade Fire quedó bien pavimentado en The Suburbs con temazos como «Month of May«, uno de los más trepidantes del álbum musicalmente hablando, con un inicio de vértigo. Lo mismo ocurre con «We Used to Wait«, cuyo lanzamiento vino acompañado por un video interactivo de HTML5 dirigido por Chris Milk en colaboración con Google Creative Lab. Podías introducir la dirección del lugar donde creciste y disfrutar recorriendo tu barrio en una animación mientras escuchabas la canción. Porque como no podía ser de otra manera, Arcade Fire tenían que ser pioneros también en esto de los videos interactivos. Las emociones fuertes de este trabajo culminaron con el merecido premio a Álbum del año en los Grammy de ese año. – Guiomar Fernández Rodríguez

24. Beach House – Teen Dream

2010 – Sub Pop / Bella Union

Con su tercer disco Beach House salieron de la contención y la sutileza para arrojarse a un sonido mas abrasivo, épico y relevante. Con Teen Dream el dúo de Baltimore salió del closet y se alejaron de las influencias marcadas por las bandas sonoras de Twin Peaks y Cocteau Twins y transformaron su identidad sonora llevando su dream pop a terrenos mas cercanos a los Fleetwood Mac más despojados y a la faceta más pop de My Bloody Valentine. En la impresionante coda que cierra «Walk in the Park» Victoria Legrand repite como un mantra «more, you want more» convirtiendo esa ambición en el leit motiv de Teen Dream y respondiendo a ella con una obra maestra. – Federico del Val

23. M83 – Hurry Up, We’re Dreaming

2011 – Mute

Mucho antes de que Stranger Things lograra exorcizar el estigma culposo que existía alrededor de la nostalgia ochentosa, M83 ya se regocijaba en ella. Con Saturdays = Youth abandonaron los guiños a Kevin Shields para convertirse en una propuesta netamente dream pop. Esta supo concitar la atención de una cierta estirpe de jóvenes, que se esforzó por emular al elenco de personajes de su arte de tapa. Pero donde Saturdays = Youth guiñaba a sus influencias, Hurry Up, We’re Dreaming hacía referencia explícita a ellas. Profundizando la línea synth-pop de su predecesor, pero sustituyendo los pasteles de John Hughes por neones urbanos, Hurry Up, We’re Dreaming es un magnum opus de retro-futurismo motorizado por la nostalgia: romanticismo que rinde tributo a los formatos táctiles de antaño, a la juventud y, sobre todo, a sentimientos grandes. Si bien M83 nunca fue sinónimo de mesura, Anthony Gonzalez aspiró con este trabajo a una de las declaraciones artísticas definitivas: el disco doble. Esta clase de lanzamientos suele ser ambicioso y nacer de la convicción de su artista de que se encuentra en su plenitud creativa. A lo largo de 73 minutos de música, Gonzalez justifica esa aserción como cierta. Desde los estribillos coreables de “Reunion” hasta los arreglos suntuosos de “Wait”, pasando, por supuesto, por “Midnight City” (con sus beats del tipo gated reverb y ese ya icónico solo de saxo), Hurry Up, We’re Dreaming es pura grandilocuencia y joie de vivre. El mejor disco de M83 y, pese a su escala, el más accesible también: un universo de sumersión en donde perderse a gusto. – Bartolomé Armentano

22. King Krule – The OOZ

2017 – True Panther / XL

Pocos esperaban que Andy Marshall fuese capaz de entregar esta vez un disco superior a su deslumbrante debut oficial, 6 Feet Beneath The Moon (2013); pero el colorado lo hizo de nuevo, e incluso mejor, con su disco del año pasado. The OOZ es una mágica producción de un poco más de una hora de duración que a lo largo de 19 sólidos temas nos ofrece un tour sonoro que fusiona sin recelos y con gran pericia la nostalgia del jazz, la frescura del R&B, la fiereza del post-punk, la energía del punk rock y hasta el enigma del trip-hop. Y lo mejor es que no se asemeja para nada a su antecesor. El británico demuestra entonces ser un veinteañero que parece haber vivido ya mil años, y que por medio de baladas sofisticadas como “Slush Puppy” y “Lonely Blue” puede erizarnos tanto como una canción de amor de Louis Armstrong de comienzos del siglo pasado; mientras que en “Dum Surfer” nos seduce con un sonido contundente y oscuro; así como en otros momentos teje incluso atmósferas siderales que se mezclan con pasajes de poesía recitada en español y en inglés –léanse los interludios “Bermondsey Bosom (Left)” y “Bermondsey Bosom (Right)”, respectivamente-. Toda una obra maestra por parte de uno de los artífices más aventajados de esta generación. Bowie estaría orgulloso. – Laura Camargo

21. Kendrick Lamar – DAMN.

2017 – Interscope / Top Dawg Entertainment

Charly García dijo una vez que un músico que solo canta sobre las cosas que le pasaron es, más que un músico, un periodista. Sin embargo uno de los atractivos de Kendrick Lamar es su forma de narrar desde su propia carne las intrincadas verdades que lo acompañaron toda su vida. Desde su trono en el género y su lugar de máximo peso en la música contemporánea, Lamar aún se arrodilla ante su historia, su generación y todo aquel que se sienta afectado o motivado por su gracia. Dos años después de To Pimp A Butterfly, nos trae otra ópera hip-hopera versátil y genuina, que gracias a sus virtudes musicales y líricas es capaz de interpelar incluso al más desprevenido. – Lisandro Ruiz Díaz