Estamos despidiendo un año de regresos y cambios, de novedades y consagraciones; tendencias que también describen qué pasó en la música durante el 2019. Todos los días parece que tenemos la oportunidad de escuchar una nueva canción, una playlist actualizada o descubrir un artista emergente. Pero los discos nos piden que frenemos un poco y nos sentemos con unx artista a escuchar qué tiene para decirnos. No hay dudas sobre la pérdida de fuerza que sufrió el formato del álbum en la era del streaming, pero estos discos hacen que el formato sobreviva incluso cuando su contexto parezca irreconocible.

Como todos los años, el staff de Indie Hoy hizo una selección de los discos que de alguna manera definieron el 2019. Pueden escuchar los discos haciendo clíc en las portadas. Algunos títulos también tienen una reseña completa previamente publicada, que pueden leer siguiendo el link que aparece al lado de la firma del autor.

50. Ariana Grande – thank u, next

Republic

Durante 2019, escuchamos a muchos cantantes pop tratando de acomodarse en la era del trap. Algunos tuvieron más suerte que otros, pero en todos se sintió lo forzado de querer subirse a la ola trapera. thank u, next es un disco atravesado por el trap pero no hay nada en él que suene forzoso. Ariana Grande encontró un lugar cómodo desde donde sonar fresca y divertida, y presumir su rango vocal. Producido cinco meses después del brillante y catártico Sweetener, Ariana ya no pierde tiempo en llorar por los desafíos que tuvo que afrontar y los amores que perdió en el camino. Los singles del disco sonaron en todos lados pero sin generar el cringe radial de sus hits pasados. En deep cuts como «Fake Smile» y «Ghostin» suena superada pero emocional, como una compositora honesta y abierta a experimentar con ideas nuevas. Con thank u, next, Ariana demostró que conoce bien la diferencia sutil entre hacer un trap y hacer una canción. – Eric Olsen

49. The Drums – Brutalism

ANTI-

Si en el disco anterior de The Drums, el sentimental Abysmal Thoughts (2017), la puerta hacia la sensibilidad se abrió un poco, en Brutalism cada sonido se aúna para hacer de este su disco más personal a la fecha. Y aunque esta apertura confesional pueda implicar cierta luminosidad en cuanto al sonido, nada está más lejos en cuanto a las letras que siguen siendo melancólicas y sumamente profundas. Es valedero el hecho de que una banda luego de editar su quinto disco mantenga rasgos de su personalidad y su sonido, pero que también agregue nuevas texturas y sentidos a su música. The Drums logra eso en su quinto disco y demuestra que, aunque tarde, el camino del autodescubrimiento es fundamental para mantenerse vigente. – Luis Mendoza – Reseña completa

48. Chita – Encanto

Clix

Luego de un EP y varios singles que la posicionaron como uno de los nombres en ascenso de la escena argentina, Chita publicó este año su disco debut, Encanto. Las siete canciones del álbum navegan entre una fusión de trap y soul con letras valientes y empoderadas, que la establecen como la artista más representativa de la escena del neo soul local. Nocturnidad, venganza, sensualidad y estilo son elementos que se dan cita en “Nada más que hablar”, su colaboración con Neo Pistéa. En “Tal vez”, su voz pasa de aguda a grave en cuestión de segundos mientras canta sobre la idea de recuperar la pasión del comienzo de una relación. Chita confirma en su debut su habilidad para contar historias de amor realistas, sin tiempo para las utopías. – Fernando Traba

47. Panda Bear – Buoys

Domino

La época de oro de Animal Collective perteneció a la década pasada, pero la influencia de su pop experimental y sampleo revolucionario pesó fuerte durante los últimos 10 años. En el sexto disco de su carrera solista, Panda Bear continua un camino de psicodelia y redescubrimiento. Después de haber trabajado durante años con Sonic Boom, esta vez Noah Lennox se unió al productor Rusty Santos para dar con un sonido más esquelético que se sostiene con la voz de Panda y su guitarra acústica. Las texturas digitales y la mezcla 3D del disco lo hacen sentir actual y nuevo a la vez. Pero son las melodías de Buoys y sus letras, mitad consejos de padre, mitad collages poéticos, las que crean un hilo conductor entre los discos clásicos pasados de Panda Bear y sus recientes trabajos de madurez. – Eric Olsen

46. Foals – Everything Not Saved Will Be Lost

Warner Bros.

Foals regresó con el sonido de fábrica espacial ponderado en discos previos. El último trabajo de los ingleses parece una compilación de canciones inéditas más que una narrativa bípeda. El dance rock de Antidotes, la melancolía de Total Life Forever y la vorágine belicosa de Holy Fire y What Went Down retumban en el LP de dos partes titulado Everything Not Saved Will Be Lost. Las guitarras y bajos continúan mordiendo a muelasos las melodías y los riffs principales; sintetizadores desdibujan la arquitectura onírica de la estación industrial de Yannis Philippakis. Pero cuidado con evitar el juego de subtramas griegas que se halla entre ambos discos en «Café d’Athens» e «Ikaria». Para los apegados a la actitud agresiva y desacomplejada de Inhaler, esta sensación sobrevive (en menor medida) en «Black Bull» y «White Onions». El cierre en «Neptune» pareciera más el fin de una etapa iniciada en Holy Fire con «Prelude», pues concluye con esto el segundo punto de giro del repertorio Foals. – Paulo Srulevitch

45. Hot Chip – A Bath Full of Ecstasy

Domino

A lo largo de sus más de quince años de carrera, la banda inglesa cosechó múltiples éxitos, que se dieron a partir del gran salto de su disco Made in the Dark y el seguidor One Life Stand, obras coloridas y potentes que se apoyaban en lo bailable. A Bath Full of Ecstasy no es su disco más explosivo, pero Hot Chip sigue sonando tan innovador, fresco y lúcido como siempre. Este séptimo trabajo inicia con «Melody of Love» y nos introduce en un universo luminoso de colores lavados y capas de sonidos que se funden una seguida de la otra de manera sutil. Siguiendo un poco más adelante nos encontramos con «A Bath Full of Ecstasy» y su batería insistente pero relajada. El hit del disco viene de la mano de «Hungry Child», para el cual Joe Goddard presta su voz y que de a poco arma una atmósfera que da paso al movimiento. Le sigue «Positive», que conserva ciertos resabios de su trabajo anterior, y para el cierre con «No God» el disco ya está elevado muchos metros sobre el suelo, como corolario de un sonido atmosférico y recargado de luz, que nos dice que hay Hot Chip para rato. – Luis Mendoza

44. La Femme D’Argent – Muro de Planck

Geiser Discos

La Femme D’Argent narra desde un punto híbrido entre lo antiguo y lo moderno, busca en lo primitivo un portal para modernizarse y en lo actual algo para anclarse al pasado. Su primer LP, Muro de Planck, refleja un puente hacia el retro-futurismo, con distintos tipos de energías canalizadas en diversas sintonías. Las hay graves y poderosas como en «Salve», y otras más sentimentales como en «Si no estás». Las bases electrónicas conjugan una pista de baile synthpop, pero con una ventana abierta hacia la sensibilidad de su poética. En «Caer», la apertura del disco, se combina este retrotraer de universos sonoros; el cierre con «Euròzia» logra una oda experimental y vertiginosa. A partir de la mezcla de texturas disímiles, La Femme D’Argent crea su remolino de expresión. – Juampa Barbero

43. Los Veranos – Falso sonido

Solo le pido a Dior

Siguiendo la senda de grandes artífices del electropop tucumano como Diosque, Los Veranos entregó un disco debut con siete tracks que abordan las relaciones personales desde una perspectiva nostálgica e incluso con cierto idealismo propio de otra era. La grata sorpresa es que en la mayoría de sus temas lo hacen con un estilo sonoro orientado a las pistas de baile. Valiéndose tan solo de sintetizadores, guitarra y sus propias voces, Exequiel Argañaraz y Luciana Lescano sueltan confesiones íntimas en medio de compases ideales para cualquier tarde veraniega. Falso sonido arranca con el ímpetu empoderador de «Ella»; luego en el coro de «Comprar revistas» le cantan a los romances y formas de diversión analógicas: «Comprar revistas era el plan/Después ir a bailar/Te llevo de la mano a donde quieras.» Las últimas canciones del disco («Pavadas», «Caramelos» y «Distracciones») ostentan una impronta más melancólica, similar a la de algunas composiciones con tintes agridulces de la era pop de Babasónicos. El punto más alto del nuevo disco de este dúo llega con «Fuego piel», un himno pop definitivo sobre pasiones juveniles. – Laura Camargo

42. Marina Fages – Épica & fantástica

Discobabydiscos

En Épica & fantástica, Marina Fages construye un imaginario mágico que, lejos de pecar de frívolo o escapista, encuentra en el optimismo una forma de resistencia. Co-producido junto a Diego Acosta, cada track de Épica cuenta con una infinidad de capas de sonido intersecándose: depende de quién escucha concentrar su percepción en seguir la nueva línea melódica que aparece con cada verso, o dejarse envolver por la totalidad de una canción inmediata. – Bartolomé Armentano

41. Vampire Weekend – Father of the Bride

Columbia

¿Qué camino tomarían Ezra Koenig y los suyos después de aquel álbum ganador de un Grammy y la partida de Rostam Batmanglij, uno de sus miembros fundadores? Hubo que esperar seis años para saberlo. Dicen que el cierre de un disco da indicios de lo que traerá el próximo, y si así fuese, la sombría «Hudson» (el verdadero final de Modern Vampires of the City) invitaría a pensar en unos Vampire Weekend volcados a la experimentación más densa. Pero Father of the Bride abraza el intimismo más dulce, brillante y feliz. Tal cual lo estaría, suponemos, el padre de la novia. El contraste entre este cuarto LP y su predecesor se adivina desde la portada: una Nueva York monocromática, nebulosa y siniestra, versus el dibujo naif de un planeta que promete globalidad sonora. Globalidad que, sin embargo, abandona el espíritu punk y los himnos adrenalínicos para abrazar una world music intimista y acústica, que por primera vez mira también hacia adentro -lo demuestran los toques country de «Hold You Now»- y se expande hasta límites insospechados en el flamenco deforme de «Sympathy», o en el arielpinkeano «Sunflower». «Rich Man» -casi un outtake de Contra – viene a recordar que los Vampire weekend son el equivalente musical de Wes Anderson, mientras que «Bambina» aporta el momento más energético de esta nueva encarnación, donde también hay lugar para Steve Lacy y Danielle Haim como invitados de lujo. En un mercado gobernado por el single, Vampire Weekend se la juega con un álbum doble y desafía a sus fans a un paseo por el mundo a lo largo de 18 canciones que amplían los límites del pop. Energía renovada para unos vampiros ávidos de sangre fresca. – Marina Cimerilli





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